La Rioja

Recuerdos del Pozo Cubillas

Una de las noticias más importantes que afectan a nuestro municipio parece que se va a producir. No será relevante para quienes no pasan de dar la vuelta a los puentes a la hora de pasear, pero sí para quienes desde niños -y ya ha llovido desde entonces- hemos padecido la pestilente presencia del río que llegaba desde Oyón y desembocaba en un paraje a orillas del Ebro.

Nos estamos refiriendo al espacio que se dio en llamar Pozo de Cubillas, un remanso creado en el Ebro que tenía una aureola trágica pues se comentaba que se había tragado a muchos atrevidos que lo habían utilizado como lugar para bañarse. Pero nada más lejos de la realidad. El infundado temor se extendió entre los chavales con el beneplácito de las madres que llevaban a sus hijos a la zona en la época veraniega y a los que les dejaban corretear entre la arboleda para que jugaran a sus anchas, pero lejos del 'peligro' del considerado fatídico pozo, que con su remolino engullía a los atrevidos, uno de los cuales era el que suscribe.

Y, de remolino, nada de nada. Ante los atractivos que tenía la arbolada zona era muy concurrida por familias que llevaban sus meriendas, lo que propició que se construyera una piscina adecuando sus dimensiones para la población infantil. A su amparo apareció también un chiringuito para surtir de refrescos a la concurrencia, que durante una temporada atendió un personaje singular en nuestra ciudad, el llamado 'Juanito el Manco', quien, a pesar de su minusvalía manejaba su barca y sus artes de pesca y se hizo famoso por haber extraído del río a bastantes incautos. Su disposición le hizo acreedor a una medalla honorífica, aunque estuvo a punto de rechazarla cuando se enteró que llevaba consigo una contribución en metálico a Hacienda.

Juanito fue uno de los proveedores de peces para que la Cofradía de San Bernabé atendiera el tradicional reparto de cada 11 de junio. La zona se convirtió en escenario del concurso de pesca de barbos entre los pescadores miembros de la Cofradía de Pescadores 'San Bernabé', que capitaneaba el recordado Ismael, propietario de una droguería que tenía en la plaza de Amós Salvador.