La Rioja

Un camión sin complejos (de peso)

El vehículo de gran tonelaje apura las últimas maniobras para salir de la calle Sagasta, que recorrió hasta que un comerciante le dio el alto junto al puente de Hierro. :: miguel herreros
El vehículo de gran tonelaje apura las últimas maniobras para salir de la calle Sagasta, que recorrió hasta que un comerciante le dio el alto junto al puente de Hierro. :: miguel herreros
  • La Policía Local 'rescató' al despistado camionero, que acusó al GPS, y le ayudó a remontar marcha atrás la calle Sagasta antes de multarle con 200 euros

  • Un comerciante detiene un vehículo de 40 toneladas cuando pretendía cruzar el puente de Hierro, limitado a 5,5 toneladas

Si a usted, alguien, un día, decide regalarle un camión de más de 12,5 toneladas no lo acepte. Sepa que no lo podrá utilizar para ir a llevar a los chiquillos al colegio, para bajar a por el periódico y el pan o para cualquier otra actividad a las que se dedique habitualmente. También deberá tener en cuenta que lo suyo sería comprar un GPS que le diga en qué carreteras puede ser feliz al volante de su camión. Vamos, que le diga por dónde no puede circular. Eso sí. No les pida consejo ni a los camioneros que hicieron campo a través en Ezcaray ni al que ayer a punto estuvo de someter al puente de Hierro a la prueba de fuego más pesada de sus 130 años de historia.

Fue poco antes de las once de la mañana. Entregado al GPS, el conductor (extranjero) de un vehículo de gran tonelaje de Logesta (una firma que forma parte de la más conocida Logista) emprendió una ruta turística por el corazón de Logroño. En su excursión capitalina, llegó a Muro de la Mata y, a buen seguro con mucha pericia, fue capaz de hacer girar a la mole que conducía para enfilar la calle Sagasta. Esa, dijo, era la ruta que le marcaba el GPS. Esa, realmente, era la única escapatoria que, llegado a ese lugar, tenía semejante vehículo de grandes dimensiones.

El conductor no se arredró. El camión ocupó buena parte de la ya de por sí estrecha calzada de la calle Sagasta. Superó Hermanos Moroy; no se llevó por delante la señal que advierte de la zona peatonal ni el semáforo que precede al cruce con Portales y al fondo apareció el puente. El conductor siguió. Superó Carnicerías; superó la calle Marqués de San Nicolás; superó Barriocepo. A la altura del número 14 de la calle Sagasta, con el vehículo embocado hacia la plataforma del puente, un comerciante de la zona consiguió que se detuviera. Frente de la cabina del camión una señal alertaba que ningún vehículo que pesa más de 5,5 toneladas puede circular sobre su añeja estructura. El camión rondaba las 40 toneladas.

Y ahí empezaron las operaciones de 'rescate'. Complicadas y con mucho público. La Policía Local cortó el tráfico rodado en la calle Sagasta y, dirigido por los agentes, el conductor fue capaz de remontar marcha atrás la calle, llegar de nuevo a Muro de la Mata y dejar, ileso, el puente. «No se hubiera caído, no lo hubiera derrumbado, pero podría haber provocado daño oscilaciones con consecuencias a largo plazo», aseguraron desde el Consistorio.

El despiste (suyo o del GPS) no le salió gratis. 200 euros de multa por circular con un vehículo que supera la masa y dimensiones máximas autorizadas (12,5 toneladas en toda la ciudad) en Logroño (aunque no por todas las calles, que la casuística es amplia).

Pagó en mano. 100 euros.