La Rioja

Mucho ruido y pocas nueces

Reunión celebrada ayer en el Espacio Lagares con las partes interesadas «para dar cuenta de la situación del plan de acción contra el ruido y agilizar en lo posible su tramitación».
Reunión celebrada ayer en el Espacio Lagares con las partes interesadas «para dar cuenta de la situación del plan de acción contra el ruido y agilizar en lo posible su tramitación». / MIGUEL HERREROS
  • El plan municipal de acción contra el ruido en la ciudad se queda sobre la mesa a falta del pretendido consenso

  • Ayuntamiento, hosteleros y vecinos no logran ponerse de acuerdo para atajar la creciente contaminación acústica

Logroño. No hay consenso posible... al menos, de momento. La primera de las reuniones convocada desde la Concejalía de Medio Ambiente para abordar el futuro plan municipal de acción contra la contaminación acústica, el pretendido 'germen' de la anunciada Mesa del Ruido, dejó mucho ruido y pocas nueces en el Espacio Lagares -donde se iba a hablar del ruido provocado por el tráfico viario y ferroviario y, finalmente, se convirtió en un monográfico sobre el ruido del ocio, especialmente el nocturno-.

Ayuntamiento de Logroño, con presencia del equipo de Gobierno y de todos los grupos de la oposición, hosteleros y vecinos no lograron ponerse de acuerdo en la forma de atajar la creciente problemática en la capital de La Rioja. Y lo hicieron, en ocasiones, con un 'guirigay' de todos contra todos. El resultado es que si la idea inicial era la de llevar el plan al pleno de noviembre, se da por hecho que ha quedado aplazado al menos hasta el de diciembre. Y eso suponiendo que haya avances en próximas fechas.

Así, mientras el PP aspira a convencer a todos de la necesidad de pactar el plan ya aprobado inicialmente para dar respuesta al mapa de ruidos estratégicos ya elaborado, PSOE, Ciudadanos, Cambia y PR+ exigen mayor ambición y concreción, a la vez que la hostelería demanda cierta seguridad jurídica y los vecinos reclaman medidas urgentes para paliar un problema que, y he aquí de los pocos puntos de coincidencia, «atañe a todos». Y ello de cara a la próxima contratación para la elaboración del mapa del ruido no estratégico, el del ocio, que debe servir de base para los planes específicos que pongan remedio.

Los planes pasan por declarar en el próximo año las zonas acústicamente saturadas y aplicar las medidas concretas para la reducción efectiva del ruido. Mientras eso llega, los subplanes apuestan por abordar la modificación normativa vía ordenanza cívica e intentar frenar las aglomeraciones que se generan en la calle, verdadero caballo de batalla para encontrar soluciones al problema.

«Intentaremos buscar el máximo consenso posible, pero visto lo visto y oído lo oído no podrá ser un consenso total, aunque no escatimaremos esfuerzos y haremos todo lo que esté en nuestra mano», explicaba el concejal delegado, Jesús Ruiz Tutor, a mitad de la reunión, cuando ya se veían claramente posiciones enfrentadas.

La convocatoria, de hecho, no estuvo exenta de ruido desde su inicio. El concejal del PR+, Rubén Antoñanzas, asistió únicamente al inicio para dejar constancia de su malestar por la ausencia de mayor número de vecinos precisamente por la hora de reunión. Sea como fuere, habrá una segunda convocatoria, ya de tarde, la próxima semana.

El objetivo inicial era reunir a todas las partes interesadas en la elaboración del plan y valorar las 64 alegaciones presentadas con sus autores presentes. Representantes de los grupos municipales, de Logroño sin Ruidos, de la Federación de Asociaciones de Vecinos y concretamente de la de Excuevas, Norte y Barriocepo, de la FER y de Hostelería Riojana, de comunidades de propietarios y vecinos a título particular se dieron cita ayer protagonizando una tensa reunión en la que nadie dio su brazo a torcer.

El Ayuntamiento presentó su idea para la elaboración del mapa de ruidos del ocio, su posterior propuesta de declaración de zonas tranquilas y de protección acústica especial y, por último, su desarrollo de planes zonales específicos. Los vecinos dejaron claro que «basta ya de marear la perdiz». «Planes, proyectos y más estudios, pero ninguna solución. No la vemos por mucho que se nos diga que van a hacer o dejar de hacer», sentenciaba al término del encuentro Araceli Lumbreras, presidenta de Logroño sin Ruidos. «Ni se habla de plazos ni de presupuestos porque no hay voluntad real para solucionar un problema que va a más: despedidas, botellones, fiestas de todo tipo... Si en otras ciudades de España lo han hecho, ¿por qué en Logroño no?», resumía.

Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos, la presidenta de la de Excuevas, Norte y Barriocepo, Celia Serrano, se manifestaba en la misma línea. «¿Duras? No, claras... muy claras», justificaba mientras ponía de manifiesto que La Rioja se ha quedado sola sin legislación que regule, cuando no directamente impida, beber en la calle.

«Tenemos una Ley del Ruido desde el 2003 que prohíbe más de 55 decibelios en la calle, aquí se superan en más de 20, y estamos en el 2016 y sigue sin aplicarse... Menos leyes, y que por lo menos se cumplan las que hay», concluían.

Leyes... y seguridad jurídica, en el caso de la hostelería. Desde Hostelería Riojana de la FER, su presidente, Francisco Martínez-Bergés, se volvió a mostrar cansado de que los hosteleros sean vistos como «los malos de la película» porque, de hecho, ellos llevan años reclamando soluciones contra el botellón o para regular el fenómeno de las terrazas. «Desde el 2010 venimos proponiendo modificaciones normativas que se puedan cumplir dejando claro que el problema no se genera en los locales, sino en la calle, y es responsabilidad de todos», aseveró. «A nosotros nos denuncian si alguien se nos escapa con un vaso a la calle, cuando un menor puede sentarse tranquilamente frente al bar y beber alcohol adquirido no precisamente en locales de hostelería... De la misma manera, no puede ser que un local donde apenas entran 10 clientes pueda tener una terraza de 60 metros cuadrados», volvió a lamentar.