La Rioja

Aspecto que presenta actualmente el exterior del Miami. :: m. herreros
Aspecto que presenta actualmente el exterior del Miami. :: m. herreros

El Miami cuelga el cartel 'se vende'

  • La propiedad anuncia la venta del veterano local de citas y del edificio de Rodríguez Paterna donde se ubica

Al paso por la calle Rodríguez Paterna de nuestra ciudad nos encontramos que en la fachada del número 11, que se ilumina mayormente a la caída de la noche con luces rojas que denuncian la actividad del establecimiento sin necesidad de mayores explicaciones, hay un cartel que para nuestra sorpresa anuncia que se traspasa el local. Por la oferta se comprende que la operación entraña la venta del negocio y también del edifico donde se ubica. En la página web donde también se publicita la venta con la descripción «fantástica casa de una planta con local abajo» se dice que el conjunto se vende por 560.000 euros.

Recordamos en estas líneas que en sus orígenes fue el de la fontanería de Luis Collado, quien después se trasladó a la cercana calle La Brava y que se caracterizaba por el cerramiento de botes de conserva antes de su ampliación como fábrica de conservas en el polígono La Portalada. El Miami ha sido desde sus inicios un establecimiento ante el que la gente se apresuraba al pasar ante él y que defendía su intimidad con una entrada hermética y un pesado cortinaje.

Dentro, las consumiciones no eran las habituales de los bares de la zona, lo cual de sobra era conocido por sus clientes habituales, que acudían buscando otros consuelos, aunque también los que proporciona la ingestión de un licor.

El establecimiento se publicitaba en las tarjetas, entre otros reclamos que se empleaban, como marisquería, lo que daba lugar a comentarios jocosos. Después de muchos años de actividad, serán muchos los que la echen en falta y tendrán que buscar otros refugios, que los hay. Y no muy lejos del que desaparece.

Aunque fuera en tiempos ya lejanos, fueron varios los que existieron en esta zona de la ciudad propiciando que el transito por las calles Los Yerros, San Pablo y La Brava, especialmente, fuera muy apretado, notándose la influencia de los jóvenes que cumplían el servicio militar como artilleros, infantes o de aviación.

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