La Rioja

La escultura homenaje al 'pisado a la uva', en el paseo de El Espolón.
La escultura homenaje al 'pisado a la uva', en el paseo de El Espolón. / JUAN MARÍN

Árboles esculpidos con motosierra

  • Logroño añade dos nuevas 'esculturas' a su peculiar galería de arte urbano

  • Un homenaje al 'pisado', en El Espolón, y un niño con su perro, en Cascajos, últimas obras realizadas por el 'Equipo Hacha'

Poco a poco la ciudad va creando una peculiar galería de arte urbano formada por estatuas talladas en troncos de árboles muertos. La incipiente muestra animada, que se estrenó en el 2014 con la recreación de una escenografía de cuento en el parque Gallarza y un Quijote en el del Carmen, se ha completado recientemente con dos nuevas incorporaciones, una de ellas en la plaza del Espolón, donde la figura recreada, una alegoría al 'pisado' de la uva, se ha convertido en lugar de peregrinaje para aquellos que no quieren dejar pasar la ocasión de hacerse un 'selfie' con este nuevo inquilino.

De esta forma, el Ayuntamiento cumple su promesa de 'devolver a la vida' el viejo ciprés talado por enfermedad en febrero. Era uno de los más altos y se retiró por razones de seguridad. En su lugar, como ya se hizo con dos ejemplares anteriores, ahora se levanta un 'pisador', de unos 2,5 metros, con los pies sumergidos en un tinanco y en plena faena.

Pero, ¿quién está detrás de todo esto? No es ni un escultor ni un carpintero entrenado. Se trata del 'Equipo Hacha', un grupo de apasionados por el arte de esculpir en madera con motosierra. Los mismos 'escultores' que realizaron las anteriores obras y que ahora han vuelto con nuevos encargos por parte del Ayuntamiento, decidido a ampliar este tipo de obras como una nueva manera de «embellecer la ciudad».

Los pasados sanmateos, los logroñeses pudieron comprobar la destreza de Alberto González y Abel de Vicente con la motosierra y valorar sus habilidades en un trabajo que requiere una gran concentración.

El conjunto iba a ser una reproducción de los hermanos Urdiales, pero como el diámetro del tronco no daba para recrear a ambos, finalmente se hizo una única figura. Sólo necesitaron un día: fue la jornada del 23 de septiembre.

Al día siguiente tenían otro cometido, en este caso en la calle Pasadera, junto al parque de los Cedros. Allí el tronco del cedro talado en abril se ha transformado en una simpática estampa de un niño paseando con su perro, lo que el Ayuntamiento define como 'una figura de parque', una obras inesperada que también ha despertado la admiración de los vecinos.