La Rioja

TODO PARA QUÉ

EL Debate que ha llevado unas ocho horas en dos días de los concejales de nuestra ciudad y de aquellos que han querido acompañarles es, en realidad, un mostrador donde cada grupo 'va a vender su libro'. Los socialistas quieren evaluar la gestión del Gobierno local y la distancia entre lo hecho y lo dicho. Tantas promesas incumplidas... Los 'cambias' van a reclamar la 'oposición diferente' y a propugnar su 'otro modelo productivo, fiscal...'. Los 'ciudadanos' dicen que no se hace nada y, en todo caso, si se hace algo, es idea suya. El regionalista insiste en que Madrid llama a Gamarra y ésta no piensa sino en ir. Y la alcaldesa remacha que todo va razonablemente bien y que, en los tiempos que corren, las responsabilidades de lo que pase no sólo es suya, sino de todos los sentados en la mesa del salón de plenos. Faltaría más. ¿Qué hemos ventilado con tanto mitin? Habrá que rendir cuentas a la ceremonia de la transparencia que pueda significar este Debate del estado de la ciudad. A los grupos les encanta como escaparate al que no todos pueden acceder por otras vías. ¿Para los ciudadanos? Poca cosa. Si acaso, refrescar discursos. No hay acuerdos que valgan más allá de los ofrecimientos que la primera edil quiera hacer. La socialista Arraiz pedía ayer avanzar en el modelo y tomar decisiones que mejoren Logroño. Quizá la próxima vez. No hay acercamiento porque, pese a los ofrecimientos de unos y las peticiones de diálogo de otros, más parece que cada uno se encasquilla en sus posiciones, no vaya a ser que se produzcan confusiones. Al final, las conversaciones útiles serán las que se produzcan desde mañana (hoy es fiesta para muchos), en los pasillos, en los despachos, por el teléfono. Porque sí, nuestros concejales son capaces de acordar cosas por las escaleras de la casa consistorial, como han ido después demostrando a lo largo de muchos plenos. Unas veces entre unos, otras veces entre otros. Lo de estos días en el Debate, pura ceremonia.