La Rioja

Entre gorgojos, madera y chicles

Colegio de Navarrete, en donde aparecieron larvas de gorgojos en los menús escolares. :: j.rodríguez
Colegio de Navarrete, en donde aparecieron larvas de gorgojos en los menús escolares. :: j.rodríguez
  • Los incidentes con Serunión se repiten en otras regiones en las que también han sido multados

La primera piedra de los problemas de Serunión en La Rioja estuvo en Navarrete. En noviembre del 2014 las monitoras del comedor del colegio 'Nuestra Señora del Rosario' localizaron larvas de gorgojo en los platos servidos a los alumnos. Unos días antes los gorgojos habían visitado cinco centros educativos de Castilla y León. Ese fue el origen de una espiral de incidentes repartidos por buena parte del país en los que, además de gorgojos, hubo trozos de madera, de una cuchilla, de un chicle masticado y de, al menos, una bacteria.

En La Rioja, el incidente de Navarrete se saldó con un expediente y una multa de 6.400 euros. En febrero del 2016, primero desde el colegio de Villamediana y después desde Las Gaunas, los padres daban la señal de alarma ante la escasez y mala calidad de los alimentos que recibían sus hijos.

Pero Serunión, en La Rioja, no sólo se encarga de alimentar a buena parte del alumnado que come en los centros escolares. Ese es uno de los contratos que mantiene con el Gobierno regional (vigente hasta septiembre del año 2017) al que se suma el de la residencia de Arnedo y el del centro infantil La Cometa, que ahora está en proceso de adjudicación y que dejará de depender de Serunión el 1 de noviembre.

También surte menús a centros de mayores y de día y al servicio de comidas a domicilio de Logroño para mayores y dependientes -contrato abocado ahora a su rescisión-. Este servicio fue acumulando denuncias y quejas de los usuarios (que llegaron a encontrar hasta un trozo de dos centímetros de madera entre unas acelgas) que se concretaron en tres expedientes: dos cerrados como graves por la escasa calidad de la comida y por el incumplimiento de la obligación de pasteurización y una, muy grave, por la aparición de la bacteria listeria monocytogenes.

Pero el trozo de madera no es lo peor que ha aparecido en un menú de Serunión. El 24 de marzo un paciente del hospital Can Misses (Ibiza) encontró un chicle mascado; meses antes (diciembre del 2015) los profesores del colegio Frións, en Riveira (A Coruña), localizaron «una partícula oscura, con patas, en el medio de una croqueta» que resultó ser un insecto; en mayo del 2015, en Segovia, un alumno encontró en su comida una tuerca; y en Palma de Mallorca un menú servido en un comedor para personas de la tercera edad y dependientes contenía un «objeto metálico cortante de aproximadamente un centímetro y medio». Una cuchilla.