La Rioja

El espíritu festivo de un pueblo

Paciencia antes de degustar los ranchos del concurso. :: Sonia Tercero
Paciencia antes de degustar los ranchos del concurso. :: Sonia Tercero
  • La zona celebró ayer su arraigado concurso de ranchos, que congregó a alrededor de 450 personas en 'La pista'

  • Las fiestas del Pilar en Varea irradian la cercanía con que se vive en el barrio

logroño. Llevaban tres días de fiesta (les quedan dos por delante) y en los rostros de los vareanos no se atisbaba el menor signo de cansancio. Máxime cuando este barrio de Logroño vivió ayer uno de los actos con más arraigo y que más multitudes mueve de sus festejos en honor de la Virgen del Pilar: su emblemático concurso de ranchos.

Ya desde primera hora de ayer, los vecinos se congregaron en la plaza del Cerrado (popularmente conocida como 'La pista') para hacerse un hueco, comenzar a pelar las patatas que repartió la Comisión de Fiestas e ir preparando la carne y el resto de aderezos.

En torno a 40 cuadrillas se dieron cita en este espacio, lo que movilizó a unas 450 personas. Ahí se reunieron para degustar su guiso, intentar hacerse con el jamón que había de premio y confraternizar.

Precisamente, en este último aspecto hizo hincapié el presidente de la Asociación de Vecinos de Varea (la otra entidad que junto a la Comisión organiza estos festejos), Jorge Hernández. Y es que, según Hernández, las fiestas de Varea reflejan a la perfección el «espíritu de pueblo» que se respira en este rincón de Logroño.

Separado del resto de la ciudad por el Iregua, Varea conserva una estética más propia de cualquier pequeña localidad riojana que de una parte de la capital.

Aquí todos se conocen y mantienen singularidades como un equipo de fútbol propio y otro de pelota. Y celebran tantas fiestas al cabo del año como cualquier pueblo: los quintos, Semana Santa (cuentan con cofradía y banda), San Isidro (también hay una cofradía dedicada al patrón de los labriegos), San Cosme y San Damián (son los patronos) y, por último, la Virgen del Pilar (la 'madre' de los vareanos).

Esa buena vecindad no ha cambiado, pese al crecimiento de la zona y a que ya sólo queda una docena de personas que viven exclusivamente del campo. La huerta y los excelentes productos hortícolas que se cultivan en este barrio han dado históricamente fama a Varea. «Entre los cerca de 1.800 censados aquí sigue habiendo agricultores, pero ya no es lo mismo que antaño», comentó el presidente de la Asociación de Vecinos vareana.

Quizá para que el barrio no pierda su distintivo carácter agrícola, los festejos del Pilar de este año incorporaron en su agenda de ayer un campeonato de lanzamiento de azadón para «comprobar la pericia de los 'hortelanos'».

Eso fue después del torneo de pelota interpueblos, al que muchos bajaron tras saborear el rancho para aplaudir a las «viejas glorias vareanas». Y es que aquí tampoco traen a pelotaris de fama, sino que el frontis se reserva para «los del pueblo».

No obstante, invitan a quien quiera a que mañana y el miércoles los acompañen en la recta final festiva. Mañana lo pasarán en grande en la noche temática y el miércoles, festividad del Pilar, saldrán en procesión en honor a su patrona.