La Rioja

El caso del columpio roto

Jerusalén Martínez, madre de Daniela Ruiz, muestra el arnés que había sido estropeado. :: D.M.A.
Jerusalén Martínez, madre de Daniela Ruiz, muestra el arnés que había sido estropeado. :: D.M.A.
  • Tras la rotura del columpio, los padres de la niña discapacitada que solicitaron que se adaptara el juego piden «que se respeten» estos elementos

  • Reparado el juego adaptado instalado hace un mes en Los Lirios

El pasado 15 de septiembre fue instalado el columpio adaptado para niños discapacitados en el parque de Los Lirios de Logroño. Era una reclamación vecinal y una necesidad de Daniela Ruiz Martínez, una niña de dos años y medio con triparesia, cuyos padres lucharon por poder columpiarla como a los demás y para lo que contaron con el apoyo del barrio. El pasado martes 4 de octubre el columpio apareció estropeado, con el arnés inferior roto, de modo que no se podía ajustar ni columpiar con seguridad a los niños. Una auténtica decepción.

«Me parece vergonzoso. Este columpio es para niños pequeños y con discapacidad y los que lo han hecho seguramente no tienen discapacidad», critica Jesuralén Martínez, madre de Daniela. Y es que días atrás algunos vecinos ya habían recriminado actitudes impropias a jóvenes que utilizaban el juego indebidamente. Al final, el mal uso parece haberse convertido en un acto de gamberrismo, de modo que el columpio quedó inservible para quienes realmente lo necesitan. «Sólo queremos que respeten lo que tenemos para que pueda durar», reclama indignada la madre de Daniela.

Jerusalén contactó con el Ayuntamiento de Logroño a través del servicio 010, dio parte de lo ocurrido y lo cierto es que, dentro de la amargura de comprobar cómo se rompía algo que tanto había logrado conseguir, la reacción municipal ha sido rápida. En la mañana de ayer, sólo dos días después de que apareciera roto, un operario procedió a reparar el columpio. Aunque, para evitar nuevas roturas, el arnés inferior ahora ha quedado fijo, no se puede regular, algo que supone un inconveniente. «A ver cómo nos arreglamos, porque nosotros necesitamos regular el arnés porque Daniela todavía es muy pequeña», piensa en voz alta Jerusalén mientras observa el columpio reparado.

El disgusto ya ha pasado, después de la alegría inicial. «Mucha ilusión no nos ha hecho que lo hayan roto», ironiza la madre, que durante estos dos días había tenido que volver a columpiarse junto a su hija como cuando no disponían del adaptado. «Da pena que no pueda disfrutar mi hija como disfrutaba ya del columpio», confiesa Jerusalén, quien pide a los incívicos: «Por favor, que respeten estos columpios. Si tuvieran a un familiar con discapacidad no les gustaría que se estropeara este tipo de columpios». Por otra parte, el Ayuntamiento de Logroño ha declinado pronunciarse sobre este tema al entender que, por desgracia, es sólo uno de los muchos actos vandálicos que existen en la ciudad.