La Rioja

¿CERÁMICA O INQUINA?

Durante las pasadas fiestas de San Mateo, el Espolón fue escenario de la XXXIII Feria Nacional de Cerámica y Alfarería, que reunió a doce alfareros y nueve ceramistas. Dada la exigua participación de artesanos -en otras épocas sumaban más de una veintena en cada disciplina-, extrañaba que La Rioja tan sólo estuviera representada por Isabel Fenoll (Matute) y, más aún, la ausencia de Toño Naharro, uno de los alfareros más reputados de la región, todo un referente a nivel nacional y representante de Navarrete, villa de gran tradición.

En plena Fiesta de la Vendimia, la práctica totalidad de los artesanos presentó una queja ante el Ayuntamiento: «Los abajo firmantes, habiéndonos enterado que Toño Naharro no fue seleccionado para participar en la Feria de Cerámica de Logroño 2016, mostramos nuestra extrañeza y desacuerdo con tal decisión».

¿Qué había ocurrido? El 28 de julio, el comité de selección -presidido por María Teresa Sánchez Trujillano, directora del Museo de La Rioja- comunicó a Naharro que no había sido admitido, «dada la afluencia de solicitudes y el limitado espacio para expositores, y en la que se ha primado en cuanto a la alfarería los acabados y formas más tradicionales». Parece evidente que los argumentos aducidos por la organización se contradicen con la raquítica presencia de ceramistas y alfareros respecto a ediciones anteriores.

¿Dónde está, pues, el quid de la cuestión? El propio Toño Naharro lo apuntaba sin ambages en un pliego de alegaciones, de 22 de agosto, en el que también esgrimía la importancia ceramista de Navarrete desde el siglo XIX: «(...) el motivo enmascarado es la inquina y animadversión que le tiene María Teresa Sánchez Trujillano, algo público y notorio, y que ha aprovechado la ocasión y su situación privilegiada para eliminarlo».