La Rioja

El toro Planteadito, de Victorino Martín, roza el indulto en la primera de la feria

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Estocada al mejor toro de la tarde. / Juan Marín

  • El Cid cortó dos generosas orejas tras dos avisos y Curro Díaz abrió el casillero de La Ribera tras una faena aseada al buen primero

Planteadito, el segundo toro de Victorino Martín, rozó el indulto. El toro era hermano de Cobradiezmos, el maravilloso astado que pasó a la historia en la Feria de Abril de Sevilla por su bravura infinita, por su grandiosa embestida. Y en esos términos, la realidad es que el que finalmente desorejó 'El Cid' no le anduvo a la zaga, ya que planeó humillando por ambos pitones en una faena muy larga del torero de Salteras, en una faena que tuvo sus momentos de más intensidad al final, cuando varios sectores de aficionados comenzaron a hacer flamear sus pañuelos solicitando al palco el mayor premio al que un toro puede optar sobre el ruedo.

El toro reunió fijeza, acometividad, humillación; sin embargo, en la prueba de la suerte de varas no se empleó con bravura en ningún puyazo y en uno de ellos se marchó suelto del peto. Por eso, la decisión del presidente del coso de La Ribera, Manuel González, estuvo marcada por el acierto a pesar de la petición del público, que aunque tuvo fuerza no llegó a tener la intensidad que merece un acontecimiento tan extraordinario como se supone que debe ser convertir a un toro en inmortal.

El Cid estiró la faena como un chicle y dio tiempo a que la presidencia le llegara a sacar hasta dos pañuelos con sus correspondientes recados de tiempo. El torero de Salteras montaba la espada, cuadraba al toro y un segundo antes de precipitarse en la estocada, se descuadraba y seguía toreando. Fue como una especie de guerra secreta entre el torero y el palco, que aguantó sin inmutarse la petición del público, sin duda, alentada también por la sobreactuación del torero.

La faena de El Cid fue de menos a más, aunque el toro comenzó embistiendo con una profundidad enorme por ambos pitones en la primera serie genuflexa. El Cid se fue calentando poco a poco pero a su labor le faltó profundidad y ajuste, aunque las tandas fueron largas y mandonas, especialmente en redondo.

Al final, tras una estocada trasera y un descabello, se llevó las dos orejas y el toro una merecidísima vuelta al ruedo, un premio importante porque fue de verdad aunque a muchos aficionados les supo a poco.

El segundo toro de El Cid, llamado Hebijón, fue el animal más encastado de la corrida, un toro que tuvo emoción porque se venía recto pero sin humillar. Los viejos aficionados decían de esta clase de toros te quitaban la respiración, y es verdad, aunque mediada la faena, se fue apagando y aquel ardor guerrero inicial se fue diluyendo poco a poco.

La primera oreja de la feria se la llevó Curro Díaz tras una aseada faena a Baratero, un toro con mucha clase que tuvo un excelente pitón izquierdo. Fue una faena desigual, con algún muletazo suelto muy bueno y alguno de esos remates con el clásico sabor del torero de Linares, que se las vio con un cuarto muy descastado que apenas le dio opciones.

El peor lote de la corrida, con diferencia, fue a parar a las manos de Paco Ureña, un toreo en sazón que mereció mejor suerte. El tercero tuvo una virtud sobresaliente pero demasiados defectos: humilló una barbaridad desde el capote pero le faltó fondo después para perseguir los vuelos. El astado que cerró la tarde fue uno de esos toros de Victorino difícil de definir. Le faltó claridad, tuvo importancia porque no regalaba nada y exigía mucho, pero a esas alturas de la corrida estaba ya todo más que visto y los intentos que hizo el murciano se perdieron en los muchos amagos del último victorino.

Ficha

Plaza de toros de La Ribera. Toros de Victorino Martín, bien presentados y de juego desigual. Destacó Planteadito, negro entrepelado, de 512 kilos, nacido en diciembre de 2012, que premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y al que se le pidió el indulto. El primero también fue bueno y noble. El 5º pidió los papeles. El resto, de poco juego. Curro Díaz: oreja y silencio. El Cid: dos orejas tras dos avisos y saludos. Paco Ureña: silencio tras aviso y silencio. Entrada: Menos de media plaza. Primera de la Feria de San Mateo. Sábado, 17 de septiembre de 2016.