La Rioja

Espíritu joven y muy festivo

Un nutrido grupo de niños hace fila para subir a los hinchables. :: jonathan herreros
Un nutrido grupo de niños hace fila para subir a los hinchables. :: jonathan herreros
  • Los festejos estrechan lazos entre los vecinos de esta zona, que cada vez participan más tras el traslado de los actos de junio a septiembre

  • El barrio de El Arco despidió ayer sus fiestas con una comida de hermandad

logroño. Apenas si levantan un palmo del suelo y la noche anterior habían sido los más bailongos en la sesión de la disco-móvil. Es lo que tiene ser niño, que pocas horas después les sobraba energía para saltar en el castillo hinchable o deslizarse por el infinito tobogán de la base lunar 'La Nasa'.

El barrio de El Arco despertó ayer con el buen sabor de boca que habían dejado las dos jornadas previas de sus fiestas. «Cada vez la gente participa más», valoraba visiblemente satisfecho el presidente de la asociación de vecinos de esta zona, Alfonso Puente. Hasta el 2015 los festejos de El Arco se celebraban en junio, pero ha resultado todo un acierto trasladarlos a septiembre, cuando no coinciden con otras citas festivas en otras zonas de Logroño.

El sábado quince cuadrillas se inscribieron en el concurso de ranchos, otra docena de dulces se presentó al de postres, los pequeños coparon los talleres infantiles y la degustación de mini hamburguesas resultó todo un «éxito». Así que la plaza Enrique Granados permaneció de bote en bote durante la jornada.

A media mañana de ayer el bullicio y las ganas de celebración se instalaban de nuevo en este paseo. Los más pequeños lo pasaban en grande en los hinchables y los adultos aguardaban a que comenzara el reparto de las en torno a «300 o 400 raciones» de patatas bravas que se habían dispuesto.

Las fiestas del barrio de El Arco pretenden dar a conocer este área y estrechar lazos entre sus residentes (la mayoría, parejas jóvenes con hijos que se han establecido en esta zona hace pocos años). Por este último motivo, los festejos programan preferentemente actividades infantiles. «Si salen los niños, hay fiesta porque también salen los padres», razonaba la secretaria de la asociación de vecinos de El Arco, Victoria África.

Y mientras unos disfrutaban, otros se encargaban de prepararlo todo para la comida de hermandad, que suponía el acto central de la jornada de ayer. A partir de hoy resta un año para las próximas fiestas y para, lograda la rotonda de Prado Viejo, continuar solicitando mejoras. El siguiente objetivo: la construcción de una acera en el lado derecho de avenida de Burgos.