La Rioja

Paco Marín posa en el Ayuntamiento de Logroño después de pagar la multa que le fue impuesta.
Paco Marín posa en el Ayuntamiento de Logroño después de pagar la multa que le fue impuesta. / DÍAZ URIEL

«Nadie ha pedido perdón. La herida sigue abierta porque se encargan de reabrirla»

  • Paco Marín, miembro de la Asociación La Barranca

  • El cantautor riojano habla sobre la aplicación de la Ley de Memoria Histórica en Logroño y su multa por «alterar la convivencia»

Afirma Paco Marín que su capitán en la mili decía que tenía «carácter inquieto». Él se confiesa «muy rojo». Nacido hace 66 años en Villamediana de Iregua, Marín fue la cabeza visible de la reivindicación de la Asociación La Barranca que en febrero realizó una acción reivindicativa cambiando simbólicamente los nombres de dos calles de Logroño afectadas por la Ley de Memoria Histórica. El Ayuntamiento de Logroño le multó con 30 euros (y el abono de los trabajos de la reposición de las placas: 129,47 euros) por alteración de la convivencia ciudadana. El pasado miércoles, en un acto reivindicativo, La Barranca reunió más de 400 euros para sufragar la multa. Pero Paco Marín no ha quedado contento. Sobrino del Padre Marín y extrabajador de la Tabacalera como maestro industrial hasta 1996 («de natural simpático y activo», se autodefine), también es cantautor, ha editado los discos 'Sentimientos en crudo' y 'Ya era hora'.

-¿Qué le parecen los primeros cambios de nombre en las calles que ha anunciado el Ayuntamiento de Logroño?

-Patético. Absolutamente. Me parece muy bien que empiecen, les doy las gracias, pero tenían que haberlo hecho mucho antes y consensuarlo con todos: vecinos, comerciantes, La Barranca y todo el que quiera opinar. La ley está ahí y hay que aplicarla, pero de forma consensuada. ¿No han hecho nada y ahora, de repente, toman la iniciativa ellos, por su cuenta? Y adjudican ellos mismos los nombres de las calles. Habrá que ver científicos, médicos... gente que ha hecho bien a la sociedad, un cura, una monjita...

-Pero por algo se empieza, ¿no?

-Hemos empezado, que ya es algo, pero hay que hacerlo de otra manera. Hay formas y formas, pero se saltan el protocolo, no tienen respeto a los demás, hacen lo que les da la gana porque se piensan que siguen en el franquismo, con mayoría absoluta.

-El PP, al que se refiere, no tiene mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Logroño, algo podrá hacer y, por tanto, alguna responsabilidad tendrá la oposición, ¿no?

-Ya se han manifestado y sacado adelante la moción, pero ellos siguen actuando como si estuvieran en el franquismo. Esto es una dictadura total, ese es el problema, que no nos respetan porque se piensan que están por encima de los demás, y no lo están.

-Al menos, ¿qué le parecen los nombres elegidos por el Consistorio logroñés en el cambio de nomenclatura de las primeras calles?

-Me parecen una chufla. Para ese viaje no hacían falta alforjas... Por no hablar de que cambian el nombre de la calle Capitán Cortés por Beti Jai cuando ¡eso ya lo habíamos hecho nosotros...! Han querido minimizar el impacto, algo que entiendo, pero no es la forma. También me pongo en su lugar, pero ellos no se ponen en el nuestro.

-Una razón que se argüía para retrasar la aplicación de la ley era el impacto económico que podía suponer en los comerciantes el cambio de su publicidad...

-¿Y cuando ellos cambiaron los nombres de las calles después de la República no hubo impacto?

-El PP no es el régimen franquista, no les puede comparar así.

-Ellos representan a la derecha más reaccionaria y sólo defiende los derechos de su gente, de la derecha y el capitalismo feroz. ¡Cómo no me voy a poner yo en la piel de los comerciantes, que algunos lo están pasando realmente mal para sobrevivir! Tengo amigos comerciantes, precisamente, en la calle Calvo Sotelo.

-¿Y qué opinan ellos?

-Que hay que contar con ellos, pero están a favor, porque son gente de izquierdas.

-¿Le molesta especialmente el nombre de alguna calle?

-No tengo prioridades, me molestan todos. Todo lo que sea exaltación del crimen me parece mal. Ellos se ponen como locos cuando se pone el nombre de un etarra a una calle en el País Vasco, ¿no? Pues yo también aquí. Yo jamás pondría el nombre de un etarra a una calle. Todo el que mata es un malvado y su nombre no puede figurar en ninguna parte. Y se puede matar por acción u omisión, por estar de acuerdo o callar.

-Además de los nombres de las calles, ¿considera que hay que eliminar algún otro signo franquista?

-En La Redonda, que es absolutamente insultante. Y en la iglesia de Palacio, lo que pasa es que ahí le da el sol y no se ve. Y en muchos pueblos hay recordatorios, placas... «Murieron por la patria», ponen. ¿Y los 'rojos' por qué murieron? ¿Por Abisinia? No tengo nada en contra de que figuren los que murieron por uno y otro bando, pero que quiten el nombre de Primo de Rivera y las cruces. A los suyos le dieron pensiones a sus mujeres y a los nuestros, multas y olvido.

-¿El problema es que esto se debería haber hecho mucho antes?

-Claro. Hicimos un Transición muy moderadita. Teníamos tantas ganas de libertades... Y en lugar de tener consideración, ellos se han crecido.

-¿Tiene esperanza en que, por fin, la herida se cierre?

-No voy a olvidar nunca porque he vivido marcado por el dolor. He conocido a las viudas, a los nietos... y llevo yendo a La Barranca desde los 13 años. ¡Es que mataron en La Rioja a 1.200 personas que no habían hecho nada! Y nadie ha sido juzgado. Ni ha pedido perdón nadie. La herida siga sigue abierta porque ellos se encargan de reabrirla, pero tengo esperanza de que se cierre porque la cultura es la liberación de los pueblos. Yo ni olvido ni perdono, pero tampoco guardo rencor.