La Rioja

El Sagasta, «justo, pero llega»

Mobiliario por colocar, cajas por abrir... el profesorado trabaja en tenerlo organizado todo para el próximo 12 de septiembre.
Mobiliario por colocar, cajas por abrir... el profesorado trabaja en tenerlo organizado todo para el próximo 12 de septiembre. / Justo Rodríguez
  • El instituto ultima su mudanza en plenos exámenes de septiembre a nueve días de empezar el curso en su nueva ubicación

«Justos, pero llegamos». Nadie como Alberto Abad puede dar fe de que el instituto por excelencia de Logroño no ha tenido vacaciones. El director del IES Sagasta, tras todo un verano de mudanza, respira aliviado, como salvado por la campana. La histórica y centenaria institución de enseñanza abría sus puertas el pasado jueves, 1 de septiembre, con motivo de los exámenes de recuperación, en la que será su nueva ubicación junto al campus universitario de la UR mientras se desarrolla -aún tiene que empezar- la anunciada reforma integral del viejo edificio de la Glorieta del Doctor Zubía, en pleno centro de la capital de La Rioja.

Las clases, como en todos los centros de Secundaria, comenzarán oficialmente el lunes, 12 de septiembre, pero la comunidad educativa ya está instalada -o en proceso- en la que será su nueva casa. «Hemos salido perdiendo con espacios como la biblioteca y el salón de actos, que aún están por montar, pero hemos salido ganando en otros: aquí hay clases más espaciosas, aunque echamos en falta los pequeños huecos que nos eran tan útiles allí», explicaba ayer a Diario LA RIOJA el propio Abad, quien mostraba a este periódico el estado actual de las nuevas dependencias, donde, finalizada la obra, se apura lo que es la instalación informática y se coloca a marchas forzadas todo el material trasladado a sus nuevos sitios.

«La semana que viene quedará todo listo, quizás a falta de pequeñas cosas que no interferirán en el desarrollo de las clases y que, con las fiestas de San Mateo a la vuelta de la esquina, esperamos que queden resueltas», añadía el director mientras ya se veía a alumnos por los pasillos, personal en las oficinas e incluso padres y madres interesándose en los trámites correspondientes a los días previos al inicio de un nuevo curso.

«Tras un verano de idas y venidas de un centro a otro, de no parar, podemos decir que todo está controlado, y es que más que la mudanza en sí, lo complicado ha sido ir ajustando cada espacio de la Glorieta en cada espacio de aquí, haciendo modificaciones, pensando, repensando...», sentencia un Abad que deja claro las vueltas que han sido necesarias hasta llegar a este punto. Afortunadamente, según dice, «todo ha ido bien» y, además, el traslado no se ha reflejado en bajas de alumnado pues el cambio de ubicación -del centro a la periferia- sí que era visto con algo de recelo.

Mientras el edificio de Letras del viejo Colegio Universitario de La Rioja y el aledaño del antiguo Comercio prácticamente están convertidos en lo que será -ya es- el nuevo y provisional IES Sagasta, en el edificio de la Glorieta hay personal trabajando en lo que será la guarda y custodia de los fondos patrimoniales. «Esperemos que sea para bien», desea Abad.