YUSO Y SUSO, DE ANIVERSARIO

Los monasterios de San Millán celebran con unas jornadas de puertas abiertas los veinte años de su declaración como Patrimonio de la Humanidad

YUSO Y SUSO, DE ANIVERSARIO
Sonia Tercero
Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Nieva en San Millán de la Cogolla. El paisaje desde la biblioteca del monasterio de Yuso es propio de un villancico. Hace frío en las estancias y la sensación térmica es aún más baja imaginando a monjes como Gonzalo de Berceo, allí mismo, en el siglo XII. Este lunes se conmemora el veinte aniversario de la declaración de los monasterios de San Millán de la Cogolla como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para celebrarlo, este fin de semana se han celebrado unas jornadas de puertas abiertas en las que se pueden visitar estancias que habitualmente no están abiertas al público, como la biblioteca monástica, el museo, el refectorio y el Salón de la Lengua.

Hoy se celebrará una jornada dedicada a los vecinos del valle con una conferencia sobre la importancia del escritorio de San Millán de la Cogolla para los orígenes del español, a cargo del director del Instituto Orígenes del Español de Cilengua, Claudio García Turza; y un concierto del Dúo Viura y Patricia Calcerrada. No obstante, las plazas de los autobuses dispuestos por la Fundación San Millán para desplazarse desde Logroño, así como las entradas a la biblioteca y a Suso, que son restringidas, se han agotado.

Las imágenes

La biblioteca monástica consta de más de 10.000 volúmenes ordenados por tamaño, no por materias, como era costumbre en las de estilo veneciano. Es la única monástica que conserva el 70% de sus fondos después de la desamortización de Mendizábal (s. XIX), gracias a que los vecinos del valle contribuyeron a esconder en sus propias casas los libros. La mayoría devolvieron el material, pero no todos. Aún hoy algunos vecinos encuentran algún tesoro escondido por sus antepasados en sus casas que devuelven religiosamente al monasterio. También es una de las tres únicas bibliotecas españolas que cuenta con los cartularios litúrgicos completos.

La estancia, presidida por una imagen de la Asunción de la Virgen, es señorial, infunde respeto. Cuando se habla frívolamente y sin demasiado conocimiento de que los monasterios de San Millán suponen la cuna del castellano uno quizá se imagine las letras corretear por esta sala hasta juntarse y formar palabras, como en el 'Scattergories', pero no, esto es más serio. De hecho, el origen de lo que hoy consideramos el castellano está en el otro monasterio, el de Suso. Allí ya sólo el paisaje es espectacular, más todavía un día como el de ayer, con todos los montes y los bosques completamente nevados. «¡Parece Turquía!», exclama una turista sobre el balcón.

«La importancia está en Suso»

En el monasterio de Suso ejerce de guarda Teodoro Lejárraga. «Sin Suso, Yuso no existiría. La importancia está aquí, del castellano y del euskera. Los manuscritos de aquí se bajaron después a Yuso. El origen del castellano está a aquí», asegura Teodoro Lejárraga a los visitantes. Entre ellos destaca un nutrido grupo de amigos navarros con unos jóvenes y revoltosos hijos que se lo pasan en grande con la nieve. Lourdes López explica: «Acostumbramos a organizar viajes coincidiendo con el puente foral [hoy se celebra el Día de Navarra, San Francisco Javier, y la festividad se ha pasado a mañana] y habíamos pensado en hacer esta visita, aunque no fue hasta que llamamos cuando nos enteramos de la celebración». Cristina Arcaya confesaba que «es muy interesante, curioso y recomendable, a pesar de estar aquí cerquita no lo conocíamos, no sabíamos de su valor histórico».

Abajo, en Yuso, visitando la solemne sacristía, están Carmelo Sáez de Guinoa y Delia Sáez Benito, dos igeanos residentes en Logroño. «Somos unos entusiastas de los monasterios, los hemos visto muchísimas veces», confiesa ella, y él: «Hoy, que era un día muy bonito por la nieve, nos ha apetecido acercarnos». Jaime Alcolea y Julia García son una pareja joven residente en Madrid que ha venido a pasar el puente en la Rioja Alavesa. «Hemos parado aquí casi por obligación, por la cultura castellana, pero la idea no ha sido por el aniversario», admite Jaime, quien describe Yuso como «impresionante, precioso». «La verdad es que hemos tenido suerte por haber programado la visita sin saber lo del aniversario y, de repente, poder acceder a espacios que normalmente no se puede visitar. Y lo cierto es que es muy bonito y nos está encantando», reconoce Julia.

Al margen, otro turista de la 'cuna del castellano', quizá sufriendo una variante del síndrome de Stendhal, se promete a sí mismo: «A partir de hoy voy a hablar bien».

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