El año que viene

'La creación de Adán', obra de Miguel Ángel, perteneciente a las pinturas de la Capilla Sixtina del Vaticano./
'La creación de Adán', obra de Miguel Ángel, perteneciente a las pinturas de la Capilla Sixtina del Vaticano.

«¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?»

VINCENT VAN GOGHJORGE ALACID

El año que hoy muere concluyó para La Rioja acumulando malas noticias en apenas unas horas. El viernes 22 de diciembre, el sorteo de Lotería pasó de largo como suele, pero ése no fue el único tópico que anotó la agenda periodística: también tuvo que hacer un hueco a una gavilla de dardos que tienden últimamente a golpear las entrañas de la actividad gubernamental, con efectos malignos sobre la calidad de vida de sus administrados. Un ejemplo: esa mañana el Consejo de Ministros regalaba una dosis de buenas nuevas para las regiones vecinas, que sí han sabido coger el tren que Fomento le niega a La Rioja, donde por esas fechas preferimos discutir sobre la última moda en infraestructuras férreas: traviesas o polivalentes. Galgos o podencos.

Por el contrario, allende el Ebro se recibía un par de anticipados regalos de Reyes. Por un lado, el anuncio de que se licita el proyecto de construcción de otro tramo del llamado 'Nudo de Bergara', ergo, la célebre 'i griega vasca': más de 255,6 millones de euros. Más al sur, otra ración de envidia insana: Moncloa desvelaba la licitación de nuevas obras del corredor ferroviario que enlazará el Cantábrico con el Mediterráneo, ese trazado con pinta de puñalada para los riojanos, a razón de 81 millones de euros.

Dos anuncios de difícil digestión navideña. Aunque el puñetazo que golpeó con mayor saña al corazón de La Rioja nació en la sede del Instituto Nacional de Estadística, que se desayunó ese viernes con un feo detalle: la región fue la última de España durante el 2016 en actividad económica. «No nos resulta satisfactorio», tuvo que aceptar el consejero Alfonso Domínguez. No, no es un buen dato. Crecer sólo el 1% y liderar al conjunto de regiones si se contempla la clasificación desde abajo, parece un dato malo. Malísimo. Que el titular de Hacienda achacaba al sombrío aspecto del conjunto de la industria regional, apuntando hacia esa noticia conocida hace ahora un año: el adiós de Altadis, con su reguero de bajas laborales, prejubilaciones y demás parafarernalia que obedece a esa perversa lógica del capitalismo rampante, propia de las multinacionales. Me voy y ahí os quedáis con vuestro futuro ennegrecido.

De donde se deduce que cuando las cosas pasan, no sólo pasan por algo: también ocurre que tienen consecuencias. Efectos que a veces tardan en percibirse pero que acaban azotando, como en este caso, donde más duele: en la promesa de una economía más dinámica que contagie entusiasmo al conjunto de la región. Curiosamente, sólo un día antes de revelarse tan fea estadística, Domínguez se había ganado sus minutos de púrpura defendiendo desde el atril del Parlamento el acuerdo presupuestario recién cerrado con Ciudadanos. Tuvo esa mañana algún otro momento para recrearse, como cuando el portavoz naranja, encaramado al mismo micrófono, le señaló sin nombrarlo como miembro de ese misterioso equipo de colaboradores de José Ignacio Ceniceros a quien Diego Ubis atribuía el mérito de que La Rioja tenga un día de éstos su Presupuesto para el 2018.

Que era la elegante manera que Ciudadanos eligió para meterle al presidente del Gobierno el dedo en el ojo: situando a Ceniceros entre el linaje de esa vieja política que, en teoría, debería haber emigrado con el viaje de Pedro Sanz al Senado. Pero sucede que no. Que algunos mejorables hábitos permanecen. Son los peligros del adanismo que encarnan las nuevas formaciones políticas, esa arriesgada tendencia a sostener que su irrupción en escena pone el contador a cero.

Lo cual es mucho suponer, al menos en el caso de La Rioja. Muchos de sus problemas vienen de lejos. A menudo se emboscan en la rutina de los días, pero permanecen acechantes. Una población muy envejecida, con bajas tasas de crecimiento vegetativo. Una actividad económica casi vinculada al monocultivo de dos o tres ámbitos, lejanos los días en que el valle del Ebro se industrializó en apenas un parpadeo. Una economía peligrosamente derivada hacia el sector servicios, como por lo demás va siendo norma en el conjunto del país... No, el INE no se equivoca: se limita a sancionar lo que percibe.

De ahí que algunas voces (incluso del PP) acepten que en algo llevaba razón Ciudadanos cuando se resistía a avalar el Presupuesto: que la ADER, en teoría locomotora del crecimiento empresarial a punto de soplar sus veinte velitas, debe pasar por la ITV. Pero parece el típico propósito de Nochevieja que, como la visita al gimnasio, siempre se dilata. Grave peligro. Porque según qué cosas, La Rioja ya no puede aplazarlas para el año que viene.

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