Lo viejo y lo nuevo

'Dafnis y Cloe, alegoría de las tres edades de la vida'. Obra de Tiziano que se expone en la National Gallery de Edimburgo (Escocia)./
'Dafnis y Cloe, alegoría de las tres edades de la vida'. Obra de Tiziano que se expone en la National Gallery de Edimburgo (Escocia).

«La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer» bertolt brecht

JORGE ALACID

Los nombramientos desvelados esta semana por la cúpula nacional de Ciudadanos para repartir responsabilidades en La Rioja aceptan varias lecturas. Porque la entronización de Pablo Baena supone no sólo avalar a Julián San Martín y María Luisa Alonso, a pesar de su condición de investigados por malversar fondos públicos: corrobora además el mejorable estatus que la formación concede a su portavoz parlamentario, Diego Ubis. No sólo se ve excluido del organigrama. También debe resignarse a ver cómo en ese selecto sanedrín sí que figura su compañera de escaño, Rebeca Grajea. Quien ejerce en el Parlamento a menudo como verso libre.

Como muestra, su anuncio de que promoverá en el Parlamento la regulación del uso terapéutico del cannabis. Una iniciativa interpretable según el irónico aviso que lanzó en esa misma Cámara hace unos cuantos plenos la consejera María Martín, en dirección a Ubis y los suyos: «Ojo, que Grajea se les pasa a Podemos». La advertencia de la titular de Salud abunda en la idea de que el grupo parlamentario de Ciudadanos tiende a operar como si cada uno de sus cuatro diputados obedeciera a sus propias consignas. Disfunciones estratégicas que obligan a su portavoz a un juego de equilibrios similar al célebre número circense del chino y los platos: todos en movimiento, todos amenazando con caerse.

Ubis, muy dado a confraternizar con el Gobierno al que apoya, tampoco ayuda demasiado a superar la sensación de libre albedrío que suele imperar entre sus filas. Respalda con tal entusiasmo al equipo de José Ignacio Ceniceros que en ocasiones ejerce como una suerte de vicepresidente en la sombra. Una maldad que le atribuyen sus adversarios (incluidos los de su formación), a la que Ubis ayuda mediante su insólita presencia en actos reservados, en teoría, para los miembros del Ejecutivo. A quienes no parece chocar que aparezca en fotos como la obtenida el miércoles, cuando se presentó en la firma del acuerdo con Aertic. Una manera de visualizar la contribución decisiva de Ciudadanos para el impulso de la Agenda Digital que produce sin embargo alguna urticaria: qué pinta el portavoz de Ciudadanos en una convocatoria gubernamental.

La respuesta a esa pregunta es doble. Uno, que la formación naranja aspira a rentabilizar sus servicios a la gobernación regional, materializada en el Presupuesto que recoge las ayudas a Aertic y otros capítulos de relevancia. Y dos, que Ubis reivindica de esa manera un protagonismo suplementario entre sus siglas que le deje bien situado en la línea de salida para el día de mañana. Que el resultado de tantas contradicciones acabe chirriando debe por lo tanto admitirse como la clase conflictos derivados de la juventud, una enfermedad que se cura con el tiempo y que ahora distingue a Ciudadanos. Problemas de crecimiento, en fin. Las tensiones entre la vieja política y el nuevo espíritu que (en teoría) caracterizaba a los seguidores de Albert Rivera, sobre quien pivotará siempre el porvenir de Ciudadanos, no sólo en España. También en La Rioja.

Así que atentos. Porque Rivera, uno de los pocos líderes al alza en medio del desatino generalizado en torno a la crisis catalana, sigue aportando su carisma como principal activo de sus partidarios riojanos, lo cual podría inquietar sobre todo al PP, donde sin embargo no cunde la alarma ante su incapacidad para capitalizar conquistas como las ayudas aprobadas para los autónomos. Ciudadanos trajo este viernes a su experto en la materia, el diputado Sergio del Campo, para lucir músculo, mientras del PP (actor principal del acuerdo) apenas hay noticia. De modo que a Ciudadanos le podrán pasar factura la división, la inexperiencia y los líos en Logroño, pero pensar que desaparezca de las instituciones dentro de dos años resulta temerario. Tan temerario como profetizar que sus dirigentes seguirán siendo los mismos a medio plazo. Tan temerario como concluir que saldrá indemne de sus visitas a los juzgados.

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