Nuestras vidas rotas

Agentes de la Policía Local y varias ambulancias en el momento del rescate del cuerpo de la bebé ahogada por su padrastro en la noche de agosto del 2011. ::/
Agentes de la Policía Local y varias ambulancias en el momento del rescate del cuerpo de la bebé ahogada por su padrastro en la noche de agosto del 2011. ::

En los últimos once años, La Rioja ha vivido dos atroces episodios en los que un padrastro y un padre acabaron con la vida de sus respectivos bebés

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

No hay que hacer demasiada memoria para encontrar en La Rioja episodios tan atroces y con un final tan trágico como el vivido por el niño Gabriel. Y aunque parece imposible que alguien pueda cometer un delito tan cruel con una víctima tan inocente, lo cierto es que, aunque esporádicamente, estos capítulos se suceden en el tiempo.

La noche del 30 de agosto del 2011, un joven de 24 años arrancaba a su hijastra, una bebé de 10 meses, de los brazos de su madre, corrió hacia el Ebro y se internó en el agua cuatro metros y en una zona de juntos la sumergió hasta que dejó de moverse. La pequeña era fruto de su pareja con una relación anterior. Acto seguido se presentó en la Comisaría de Policía Local, se entregó y pidió que le esposaran. Finalmente, él mismo llevó a los agentes hasta el lugar del río en el que había ahogado a la bebé.

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Detrás de este monstruoso suceso estaban los celos. Al parecer, y tal como declaró el propio acusado ante el juez, la relación de la pareja había pasado de ser normal a insostenible. La tarde de ese 30 de agosto de hace ahora casi siete años, la pareja había quedado en la biblioteca, pero tardaron en encontrarse y él le acusó de haber estado con otro. Esta discusión fue el detonante para que la joven decidiera poner punto y final a la relación. «Yo iré al a cárcel, pero tú vas a sufrir toda tu vida». Dicho y hecho, le arrebató a la pequeña y la ahogó. En el juicio, celebrado en febrero del 2013, el joven reconoció haber asesinado a la bebé, pidió perdón y fue condenado a 14 años de cárcel, la Fiscalía pedía inicialmente 17 años de prisión.

El 30 de agosto del 2011 un joven arrancó a una bebé de los brazos de su pareja para ahogarla en el Ebro

El 20 de mayo del 2007, la tragedia se cernió en Haro. Aquella noche, según el relato que hizo la acusación pública de lo ocurrido entonces, el procesado, un ciudadano pakistaní, «exasperado» porque su hija no paraba de llorar y tras intentar calmarla en los brazos, «la zarandeó violentamente y le tapó fuertemente la boca y la nariz con su mano derecha» hasta que la menor perdió las constantes vitales.

En Haro, hace once años, un hombre asfixió a su hija de tres meses porque no paraba de llorar

El bebé fue trasladado al servicio de urgencias de Haro, donde pudo ser reanimado y, posteriormente, fue llevado al hospital de Cruces, en Baracaldo. A las 9.30 horas de día siguiente, la pequeña fallecía por un insuficiencia cardiorespiratoria. La mujer no formuló acusación al entender que los hechos fueron fruto de un fatal accidente.

En aquella ocasión, el Ministerio público rebajó su petición de pena de 20 años por asesinato y violencia familiar habitual a 6 años por homicidio doloso al tener en cuenta la concurrencia de una circunstancia similar al «arrebato».

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