Viajar con el clarinete

Rosa Vidal Romeroposa 
en Katowice (Polonia), 
sentada en unos cerdos 
de bronce. :: R.V.R./
Rosa Vidal Romeroposa en Katowice (Polonia), sentada en unos cerdos de bronce. :: R.V.R.

Rosa Vidal Romero Logroñesa en Katowice (Polonia)

DIEGO MARÍN

Hasta el año pasado la joven clarinetista logroñesa Rosa Vidal Romero cursaba el máster Clarinet Perfomance en Riga (Letonia), después de haber estudiado en la Academia Música Jazeps Vitols. Anteriormente cursó el grado de Clarinete en el Conservatorio Profesional de Música de La Rioja y también estudió en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca. En Letonia residió tres años, y de allí ha 'saltado' a Polonia. Ahora vive en Katowice, donde continúa con su formación musical.

«En principio, mi estancia en Polonia es temporal, aunque estoy pensando en alargarla un poco más ya que estoy muy contenta». «La idea de volver a España, de momento, no me atrae mucho. Siempre hay tiempo de volver y considero que ahora es buen momento para descubrir lo que hay fuera y vivir experiencias que quizá más tarde no pueda», advierte Rosa, sorprendida porque, considera, que los polacos «son muy parecidos a nosotros, son muy abiertos y cercanos».

«El invierno en Polonia es algo más suave que en Letonia. También hace mucho frío pero hay algo más de luz y sale algún rayo de sol», bromea Rosa, para quien el cambio de país ha supuesto «acercarme un paso a España, socialmente lo primero», pero también admite que ha supuesto «un gran cambio». «Estoy acostumbrada a viajar mucho y hacer música y dar clases con gente de muchos países y me siento muy cómoda en ese ámbito internacional. Me divierte ver las rarezas que tenemos cada uno por nuestro lugar de origen, pero también la gente que está dispuesta a tener trato cercano con gente de otros países suele ser gente muy abierta e interesante», declara esta joven logroñesa de 24 años.

«Los polacos son muy parecidos a nosotros, muy abiertos y cercanos»

De Katowice destaca sus «impresionantes gimnasios», a donde acude cada mañana por «un precio más que asequible; Polonia, en general, es bastante barato para vivir». Por la noche asiste a 'jam sessions' del departamento de jazz de su academia, «uno de los más prestigiosos de Europa y el mejor y más antiguo de Polonia». Pero eso no evita que Rosa añore su tierra. «Lo que más echo de menos de La Rioja es la comida. En Polonia tienen cosas interesantes y típicas pero la comida que tenemos es la envidia de Europa. Muchos de mis amigos europeos se asustan cuando les digo que como pulpo y caracoles», asegura. «También echo de menos el poder sentarme en una terraza en invierno. Son pequeñas cosas que no aprecias hasta que vuelves», añade Rosa.

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