Vestigios de la historia riojana, valor de su futuro

Berta Valgañón, en su bodega de Cuzcurrita. :: /Justo Rodriguez
Berta Valgañón, en su bodega de Cuzcurrita. :: / Justo Rodriguez

Desde 2016, Desarrollo Económico y COAR estudian varios municipios y ponen las bases técnicas para poder actuar en cada barrio de bodegas | La Rioja, que cuenta con barrios de bodegas en 89 de sus municipios, se encuentra inmersa en un análisis de situación y en la disyuntiva de cómo recuperar y potenciar sus calados

MARÍA CASADOLogroño

Desde fuera casi nunca aparentan su verdadera dimensión. De hecho muchas de ellas pasan desapercibidas. Pero se abre la puerta y brotan las percepciones: un ambiente fresco, cierta humedad, olor a añejo, paredes con vida propia, barricas antiguas, botellas con décadas a sus espaldas, útiles del campo caídos en desuso... Y en todas una sensación común: estar entre paredes que si hablaran podrían escribir libros con anécdotas de generaciones, de añadas excelentes, de cosechas complicadas, de soledad en algunos momentos, de barullo y trasiego, de abandono... Los barrios de bodegas son parte de la vida de los pueblos riojanos. ¿Quién no se ha sumergido nunca en una de ellas?

«La Rioja es especialmente rica en esta forma de patrimonio cultural y etnográfico», destaca el arquiteco Jesús Marino Pascual, cuyo estudio de arquitectura analizó a fondo la situación del barrio de bodegas de Quel y ha llevado a cabo un Plan Director de las bodegas de Alberite.

Joaquín y Eduardo Manzanos, en su bodega ubicada en Rodezno, uno de los barrios que mejor estado presentan en La Rioja.
Joaquín y Eduardo Manzanos, en su bodega ubicada en Rodezno, uno de los barrios que mejor estado presentan en La Rioja. / Justo Rodriguez

Esa riqueza se ve refrendada por las cifras: 128 barrios de bodegas, repartidos en 89 municipios -casi en la mitad de los 174 poblaciones riojanas- y en casi un centenar de núcleos urbanos. Todo ello según el estudio 'Barrios de Bodegas tradicionales de La Rioja' llevado a cabo en el 2011 por la arquitecta Marta Palacios, a través de una beca del Colegio de Arquitectos de La Rioja (COAR) y su fundación cultural (FCAR). «Y aún puede haber más, algunos no son sencillos de localizar, porque pasan desapercibidos o por su estado», reconoce. De ellos, casi el 60% tienen tipología de 'ladera', en torno al 28% están en llano y el 12% en cerro.

Singularidad por lugares

Por localizaciones, tal como apunta Palacios, el mayor porcentaje de barrios de bodegas se ubica a lo largo del valle del Ebro y es la cuenca del Najerilla la segunda en porcentaje. «Estos barrios tienen en común que albergan bodegas subterráneas, la mayoría excavadas en laderas por las características orográficas del valle del Ebro, aunque debido a que son estructuras urbanas orgánicas y adaptadas al medio, su tipología varía en cada zona y en cada pueblo», explica Marta Palacios. Lo que sí es recurrente es que en La Rioja Alta el calado se conforme con piedra y suele estar en mejor estado, y la zona media o baja de la región están principalmente excavados en la tierra o en roca, con ladrillo...

Pero, más allá de datos, ¿cuál es la situación actual? Desde el 2015 estos barrios están reconocidos por el Gobierno como conjuntos urbanos y unidades identitarias también en el ámbito institucional, dentro de la Declaración de Bien de Interés Cultural 'El paisaje cultural del vino y el viñedo de La Rioja'. Y ha sido esta consideración la que está dando paso a medidas.

Barrio de bodegas de Rodezno, con sus chimeneas o zarceras.
Barrio de bodegas de Rodezno, con sus chimeneas o zarceras. / Justo Rodriguez

De ahí surgió en 2016 un convenio entre la Consejería de Desarrollo Económico e Innovación y el COAR para estudiar los distintos municipios: se localizan los barrios, se hace un inventario de los calados, se crea una base de datos y un levantamiento topográfico de dos de los más representativos del lugar, con imágenes, una ficha, etc., y se van generados mapas temáticos interactivos.

«Había necesidad de unos criterios técnicos unificados para saber las claves cuando hay que actuar en estos barrios, para lo que previamente se consulta con Patrimonio», explica Palacios, coordinadora además del trabajo entre COAR y Gobierno.

Anguciana, Cenicero, Lagunilla de Jubera, Medrano y Ollauri fueron los primeros en inventariarse, en el 2016, y el año pasado se analizaron otros siete pueblos (Azofra, Briñas, Grávalos, Nalda, Sajazarra, Tudelilla y Rodezno). Para este 2018, como anuncia la Consejería, se continuará en otras cinco localidades: Navarrete, Ábalos, Murillo de Río Leza, Cordovín y Arnedillo.

«Una vez que se recibe la información y se estudia en los servicios técnicos de la Dirección General de Cultura y Turismo, se comparte con los ayuntamientos afectados para que se tenga en cuenta cuando se hagan proyectos de rehabilitación de bodegas», explica su director general, Eduardo Rodríguez Osés.

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Jesús Marino Pascual refuerza la idea del análisis del todo: «Hay que estudiar los barrios en su conjunto, nunca de forma individual, porque cualquier actuación propia interfiere en el resto; y este ha sido precisamente uno de los errores más habituales que han provocado que muchos de ellos queden deteriorados. Los barrios de bodegas han sido en ocasiones la imagen del chavolismo y no han tenido la consideración oportuna de suelo urbano».

Quel ofrece otra tipología de bodegas
Quel ofrece otra tipología de bodegas / Justo Rodriguez

Y es que las bodegas tradicionales, además de su encanto, también padecen serios problemas: humedades, filtraciones de agua, desprendimientos, falta de una responsabilidad y propiedad clara... «Algunas de las bodegas y calados podían perder irremediablemente su tipicidad, su arquitectura y vimos la necesidad de hacer un diagnóstico e identificación cultural», subraya Rodríguez Osés y añade: «Tenemos tanta riqueza y pueblos que este será un trabajo largo».

Darles valor, el objetivo

En esa intención de darle valor a los barrios de bodegas y coincidiendo con el año Europeo del Patrimonio Cultural, Rodríguez Osés hace un anuncio: «Por primera vez habrá unas jornadas de valorización y difusión de la riqueza que se tiene en las bodegas y calados de La Rioja. Estas sesiones se celebrarán semanalmente en el COAR, entre abril y mayo».

Con todos los análisis sobre la mesa y su experiencia, ¿cómo ven la situación los expertos? Marta Palacios asegura que hay dos caras: «Los lugares donde se necesita actuar y otros que se van recuperando». Pero «poco a poco los lugareños van tomando consciencia del valor que tienen estos barrios; un buen ejemplo son las jornadas de puertas abiertas, que van en aumento».

Berta Valgañón.
Berta Valgañón. / Justo Rodriguez

Desde que comenzara con sus estudios «ha cambiado la situación a mejor, queda por hacer, pero al menos se está visibilizando el tema de los barrios de bodegas», apunta Palacios. Sin embargo, hay algo que considera que está todavía muy verde: explotarlos para el enoturismo. «Los barrios de bodegas es lo que nos distingue de otras zonas vitivinícolas del mundo. Hay que darle valor a lo tradicional, a lo diferente».

Jesús Marino Pascual también es partidario de su uso enoturístico: «Los barrios de bodegas tienen una trascendencia muy importante en el sentido identitario», enfatiza. «Parece que se ha empezado a tomar conciencia, pero es incipiente, estamos en una actuación previa a lo que tiene que ser una acción decidida que serían los planes directores», afirma.

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