La venta de paquetes de cigarrillos cae en La Rioja el 42,7% en los últimos diez años

Martínez, en su estanco, donde además de tabaco ofrece otros productos, como atrapaolores./ SONIA TERCERO
Martínez, en su estanco, donde además de tabaco ofrece otros productos, como atrapaolores. / SONIA TERCERO

El contrapunto al descenso de cigarrillos lo han puesto el tabaco de liar y el de pipa, que se han popularizado

MARÍA CASADO LOGROÑO

Las leyes, la crisis económica o simplemente la búsqueda de una vida más saludable. Sea cual sea la razón, o quizás todas juntas, la caída de las ventas de cigarrillos es una realidad que refrendan los datos. Según la información del Mercado de Tabacos del Ministerio de Hacienda y Función Pública, desde el 2008 no ha parado de caer el número de cajetillas de cigarrillos vendidas. Y ese descenso alcanzó al cierre del 2017 el 42,7%, es decir, mientras en el 2008 se despacharon 27,8 millones de paquetes de 20 cigarrillos, el ejercicio pasado fueron 15,9 millones.

Eso en unidades, pero no ha sido así en recaudación. Y es que la subida del precio ha permitido que, a pesar de ese mayúsculo descenso en las ventas, el total de euros sea incluso un poco mayor: 71,93 millones en el 2008 y 72,31 millones en el 2017.

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¿Y el resto de las formatos de tabaco? Los cigarros por unidad (puros, puritos, etc.) han llevado el camino contrario que las cajetillas: se ha incrementado su venta el 52,10%. En cuanto al tabaco de liar y el de pipa, cuyo peso en el sector era irrisorio antes de la crisis, en diez años su consumo se ha multiplicado casi por seis en caso del de liar y por cinco el de pipa, siendo el 2013 y el 2011, respectivamente, los años de máximos.

«Se ha frenado la caída de cigarrillos (el 3,72% menos en el 2017 que en el 2016); se ha estabilizado el tabaco de liar, que antaño era insignificante y hace unos años tuvo una gran subida; y en los puros se mantiene el consumo, pero se ha ido reduciendo su tamaño: cada vez hay más puro pequeño y menos grande, porque con las circunstancias actuales no da tiempo a fumar los de larga duración», reconoce Adolfo Fernández, presidente de la Asociación de Expendedores de Tabaco y Timbre de La Rioja.

Lo cierto es que a pesar de la caída de las ventas los estancos han mantenido su actividad: ha cerrado uno en Logroño y alguno en pueblos pequeños, según la propia asociación de estanqueros. ¿Cómo han sobrevivido? «Hay que adaptarse, estamos buscando productos y servicios que ofrecer, como tarjetas, paquetería, rascas de la ONCE o cupones de fin de semana, etc.», admite Fernández.

Uno de los ejemplos de 'reinvención' es Francisco Martínez, en su estanco logroñés de la calle Estambrera. «Por la crisis, por salud, porque cada vez se ve peor socialmente... por lo que sea, cada vez se fuma menos, así que hay buscar otras opciones: podemos vender muchas otras cosas que tabaco, la cuestión es encontrar lo que funciona, hay que probar. Acabaremos siendo como una tienda de conveniencia, con un poco de todo, tipo gasolinera», reconoce. Lotería, primitivas, puros (para los que tiene una cava climatizada), juguetes para niños, prensa, chicles, punto de recogida de paquetería... Los servicios que ofrece son múltiples, aunque entre ellos destaque, por singular, uno: el dispensario de 'atrapaolores', solo disponible en dos estancos en Logroño. «Funciona bien, llevo dos años y sirve para eliminar olores de tabaco, de mascotas, de comidas...».

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