120 universitarios, obligados a devolver la beca desde el 2012 por no superar el 50% de créditos

Alumnos de Ingeniería en una clase de la UR. :: / Juan Marín

Los alumnos de la UR recibieron una notificación del Ministerio pidiéndoles el reintegro de la ayuda, de unos 3.500 euros de media, por no haber cumplido los requisitos

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

A muchos alumnos les pilló por sorpresa. No habían leído la letra pequeña de los requisitos que a partir del 2012 debían cumplir para conservar la beca. Aquel año las condiciones para poder disfrutar de la ayuda empezaron a ser más restrictivas y para muchos ese detalle pasó desapercibido. Tal es así que desde entonces, 120 alumnos de la Universidad de La Rioja (UR) han tenido que devolver el dinero concedido por el Ministerio de Educación al no superar la mitad de los créditos en los que se habían matriculado.

Precisamente, el primer año de implantación del nuevo abanico de requisitos el número de solicitudes de devolución se incrementó exponencialmente al pasar de las 19 que se habían reclamado en el curso 2011-2012 a las 58 del año siguiente. Aunque lo cierto es que en los tres cursos siguientes, del 2013 al 2016, las reclamaciones de reembolso por parte de la Administración central han oscilado entre las 20 y las 22.

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En cualquier caso, las solicitudes de reintegro del dinero de la beca apenas representan poco más del 2% de todas las que concede cada año el Ministerio, salvo en el primer curso de aplicación de las nuevas exigencias, cuando las devoluciones supusieron el 6,7%. Entonces se concedieron 856 y se ordenó el reembolso de 58. En la última convocatoria de la que se disponen datos de devoluciones 2015-2016, se otorgaron 1.034 becas, de una cuantía media de 3.447 euros, y hubo que devolver 20, es decir, el 1,9%.

En el año 2012, con José Ignacio Wert al frente del Ministerio de Educación, cambiaron las reglas del juego. Hasta entonces, las exigencias que debían cumplir los alumnos para no tener que devolver la beca eran más laxas. Bastaba con que justificasen que se presentaban a un tercio de los exámenes para conservar la ayuda.

La situación cambió con Wert en el curso 2012-2013. A partir de ese momento, los alumnos becados debían superar el 50% de los créditos matriculados -el 40% en el supuesto de enseñanzas de las ramas de ciencias y enseñanzas técnicas- para conservar la ayuda. La medida se adoptó, según justificaron entonces, para prevenir los posibles fraudes que al parecer cometían algunos alumnos que se presentaban al examen, firmaban y después se iban. De esa manera disfrutaban de la beca sin obtener los rendimientos académicos esperados.

La reforma no estuvo exenta de polémica. Desde muchos frentes arreciaron las críticas que acusaban al Gobierno del PP de poner más difícil a los alumnos continuar sus estudios al endurecer los criterios para mantener la beca. A lo que habría que sumar que a muchas familias se les podría meter en una situación económica si no crítica, sí complicada, al tener que devolver un dinero que en la mayoría de los casos ya ha sido empleado para lo que se concedió.

En la práctica, una vez que llega la carta requiriendo el reembolso los universitarios podrían devolverlo al Ministerio en dos plazos. Incluso se ofrecen varias opciones antes de que además de la ayuda se pidan los intereses. Si finalmente no se abona, la deuda contraída con la Administración central pasaría directamente al Ministerio de Hacienda y al final del proceso se anularían los créditos aprobados.

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