Uno de cada tres riojanos en edad de trabajar no tiene empleo ni lo busca

Uno de cada tres riojanos en edad de trabajar no tiene empleo ni lo busca

Casi dos mil personas de entre 16 y 64 años desisten de intentar lograr una oportunidad laboral en la región porque lo ven imposible

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

Un total de 72.295 riojanos entre 16 y 64 años son inactivos a efectos laborales puesto que, aunque están en la edad legal de trabajar, no tienen un empleo y tampoco lo buscan. Eso supone el 36,4% del total de riojanos mayores de 16 años y menores de 65 (198.597 personas), es decir, uno de cada tres en términos absolutos. Así se desprende de la última Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al primer trimestre de este año.

Según la metodología seguida por este sondeo, la población inactiva de La Rioja está conformada por 17.600 estudiantes, 46.000 jubilados y prejubilados, 24.800 personas dedicadas a las labores del hogar, 6.500 incapacitados permanentes, 10.400 pensionistas que perciben una prestación distinta a la de jubilación y 3.100 personas encuadradas en un grupo en el que se encuentran, entre otros, quienes realizan trabajos sociales sin remuneración o los rentistas. Sumados en conjunto, el colectivo de inactivos en La Rioja asciende a 108.400 personas.

Ahora bien, para afinar el análisis resulta oportuno separar a los jubilados de 65 y más años, que son los que legalmente ya no están en edad de trabajar. Así, la cifra de retirados laborales se reduce de 46.000 a 9.895, divididos en dos grandes grupos de edad: 7.000 entre los 25 y los 54 años y otros 2.895 entre los 55 y los 64 años. Por lo que el dato real de inactivos pasa de 108.400 a 72.295 riojanos.

Pero los inactivos no son los únicos que no producen ni contribuyen a la riqueza regional como hacen lo ocupados (134.900 en La Rioja en el primer trimestre). A ellos hay que agregar los parados, aunque no todos. De los 16.700 desempleados que había al cierre de marzo en la región hay que restar los 4.800 que la EPA considera activos porque están a la búsqueda de su primer empleo o han dejado su último trabajo hace más de un año. Ello reduce la cifra de parados a 11.900 personas, que sumadas a los inactivos reales, eleva el indicador de los que no producen hasta las 84.195 personas. Si además se añade un segundo colectivo, el de los menores de 16 años (48.900 en la comunidad), el dato se dispara hasta los 133.095 personas, sólo 1.805 menos de las que producen.

9.895 de los 46.000 jubilados riojanos, el 21,5%, aún no han cumplido los 65 años

La evolución de los activos y de los inactivos ha sido inversa a lo largo de los últimos doce años. En el primer trimestre del 2006 había 103.500 inactivos en La Rioja (incluyendo en ese parámetro a todos los jubilados estuvieran o no dentro de la edad de trabajar), 4.900 menos que en el mismo periodo de este año, lo que supone un aumento del 4,7% a lo largo de más de una década.

Por el contrario, la cifra de activos se ha reducido en 1.100 personas, al pasar de las 152.700 de los tres primeros meses del 2006 a las 151.600 de la actualidad (descenso del 0,7%). Este comportamiento ha tenido su reflejo en el indicador de actividad. La tasa se sitúa en estos momentos en el 58,31% (58,46% en el conjunto de España). Para encontrar una ratio tan baja hay que retroceder hasta el primer trimestre del 2013 (58,17%).

En cuanto a las razones que desaniman a los inactivos a buscar un empleo, 1.982 ciudadanos riojanos consultados por el INE aseguran que es porque creen que no lo van a encontrar. Con todo se trata de la cifra más baja de los últimos ocho años. El pico se alcanzó en el primer trimestre del 2013 (con 3.977). Otras razones aducidas por los inactivos riojanos para no buscar un empleo son estar jubilados (29.784), estudiar y formarse (17.335) o tener responsabilidades familiares, entre ellas, el cuidado de niños, mayores y dependientes (11.018).

Ruth Velilla / Ama de casa «Te aseguro que ser ama de casa es bastante activo»

El despertador de Ruth Velilla suena todos los días a las 7 de la mañana. A esa hora pone en marcha a sus hijos de 9 y 7 años. Por delante le espera una larga jornada que no terminará hasta las diez y media de la noche... «si es que alguno no se pone malo y entonces se alarga aún más». Ruth trabajaba en la construcción, pero fue despedida cuando empezó la crisis. Estaba embarazada de su primer bebé y cuando nació el pequeño llegó a un acuerdo con su marido para quedarse en casa, «aunque compartimos tanto las tareas domésticas como la crianza de los niños».

Velilla preparando leche con cacao para sus hijos.
Velilla preparando leche con cacao para sus hijos. / O.M.

Pero dedicarse plenamente a las labores del hogar es también consecuencia de la falta de trabajo: «Todas las ofertas que he visto, o están muy mal pagadas, con lo que económicamente no nos sale a cuenta porque tendríamos que contratar a una chica, comedor escolar, etcétera, o impiden conciliar mi vida familiar».

Así que Ruth se dedica a tiempo completo a su casa, «con el apoyo de mi marido», con todo lo que implica: preparar a los niños por la mañana, llevarles al colegio, limpiar la casa, hacer la compra, preparar la comida, recoger, llevar a los pequeños a las actividades extraescolares, deberes, cenas... «El Instituto de Estadística encuadrará a las amas de casa como 'inactivas', pero yo te aseguro que este es un trabajo bastante activo», explica. «Dedicarse al hogar es saber cuándo empieza tu jornada pero nunca cuándo acaba», añade, por lo que le parece injusta la metodología utilizada por el INE porque «esto es todo lo contrario a la inactividad».

Pedro González / Jubilado «Me veía en Canarias y estoy atendiendo a mi madre y a mi suegra»

Pedro Gómez, 65 años, se jubiló hace dos a través de los contratos de relevo. Él se imaginaba un retiro viviendo con su mujer en Canarias y volviendo a casa en verano «porque en las islas hay muchos turistas en esa época». Pero la realidad es otra: tiene que atender a su madre, de 92 años, y a su suegra, de 77. Y lo consigue, a base de organizarse metódicamente, de tenerlo todo «perfectamente planificado» y de contar con los servicios de teleasistencia que presta Cruz Roja.

Gómez, fotografiado en Diario LA RIOJA.
Gómez, fotografiado en Diario LA RIOJA. / Enrique Del Río

«Mi madre, que tiene concedido el grado de dependencia 1, vive en Badarán, un municipio con buenos servicios sociales y sanitarios en el que, además, la gente es muy solidaria;el mayor problema –añade– lo tengo con mi suegra, que es sorda de nacimiento, diabética, con problemas de movilidad y principios de Párkinson; así que aunque vive en Logroño, cerca de nosotros, tenemos que estar totalmente pendientes de ella». Eso implica que Pedro y su mujer lleven «más de tres años sin poder escaparnos, más allá de ir al cine o al teatro; y muchas veces nos tenemos que turnar por si debemos salir corriendo a su casa».

Aun así, este extrabajador de Barpimo se las ingenia para poder hacer deporte (a las 6.30 de la mañana) y participar de forma activa en la Plataforma en defensa de las pensiones, de la que es portavoz: «Yo tengo mis problemas, claro, pero hay que escuchar a la gente mayor que te dice que este invierno no ha podido poner la calefacción».

Alba Pascual / Estudiante «¿Inactivos? No conocen nuestro día a día»

Alba Pascual tiene 22 años y es estudiante de tercer curso del Grado de Educación Primaria con mención en Educación Física de la Universidad de La Rioja. Va a clase por las mañanas, y todas la tardes las tiene ocupadas trabajando como entrenadora de gimnasia rítmica en un club y en un colegio de Logroño. Es decir, que su jornada comienza a las 9 de la mañana en la universidad y no termina hasta la 19.30 horas con el último entrenamiento.

Aunque la realidad es bien distinta. Pascual tiene que exprimir las horas del día para asistir a las clases presenciales en la Facultad, hacer las prácticas (este curso sale tres días a las cuatro de la tarde en lugar de a las dos), realizar los trabajos en grupo... y comer, claro, antes de empezar con su trabajo en el club y en el colegio.

Pascual, en la UR, rodeada de libros y apuntes.
Pascual, en la UR, rodeada de libros y apuntes. / Miguel Herreros

Así que con ese panorama, esta estudiante riojana no oculta su malestar con la metodología seguida por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para definir al colectivo de 'inactivos'. En total, 17.600 jóvenes en La Rioja, según el informe correspondiente al primer trimestre de este año. «¿Qué les dirías a los responsables del INE si los tuvieras delante?», le preguntamos. «Que no conocen el día a día de los estudiantes», dice tajante. Un buen ejemplo de ello es cómo fijamos el momento en el que le viene bien atendernos para posar para este reportaje: «Sólo puede ser entre las doce y la una; es que ando muy justa y, a partir de esa hora, voy todo seguido hasta las siete y media cuando salgo de entrenar».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos