UNO, DOS, TRES

LA OPINIÓN - JORGE ALACID

Pleno del Parlamento en tres actos (con coda final).

Como suele, desde la tribuna sigue la sesión Emilio Sáenz de Eguinoa, portavoz de la Plataforma en favor de la liberación de la autopista. Que el domingo empuñaba la pancarta que, bajo un eslogan mejorable, reclamaba que se mejoren las comunicaciones de La Rioja. Le acompañaron en esa reivindicación los dirigentes riojanos de Ciudadanos, los mismos (con alguna incorporación adicional) que se sientan en el exconvento de La Merced. Los mismos que sostienen al Gobierno regional, sospechoso habitual del feo estado que presentan las infraestructuras riojanas. Los mismos que apoyan en Madrid al Gobierno central, pero incapaces de que en el acuerdo que firmaron Albert Rivera y Mariano Rajoy figurase algún obsequio para La Rioja: ser consecuente cotiza a la baja. Sobre todo, para allegar nuevas dádivas a la querida región vecina.

Pongamos que seguimos hablando de Madrid, donde sus señorías perseveraban ayer en el error, inmenso error, de consagrar un mapa de España por categorías. Para que la financiación riojana suba a primera, donde juegan las privilegiadas regiones que disponen de regalías fiscales y grupo parlamentario propio en el Congreso, se necesitará un milagro. Por ejemplo, para revisar la historia. A ver si La Rioja, por donde también pasaron los carlistas, dispone de su propio hecho diferencial. O por si en la negociación autonómica que se anuncia para la actual glaciación el carácter beligerante que distingue al Palacete logra para sus administrados una zona de confort parecida a la garantizada por el cupo, el concierto y resto de antiguallas pseudomedievales. Conquistas que solo Ciudadanos critica con énfasis similar así en Madrid como en Vitoria. Con la clase de agallas que también caracterizó a UPYD, la primera formación política que defendió en su día la utopía de lo posible: que todos los españoles seamos de verdad iguales ante la ley. Mandato que figura en la Constitución pero que los diputados riojanos no defienden con el mismo celo que dedican a votar a favor del interés de los queridos vecinos del otro lado del Ebro.

. A la misma hora en que se perpetraba ayer en la Carrera de San Jerónimo el enésimo atraco a los interese riojanos, un soplo de aire fresco ingresaba en el número 111 de la calle Marqués de San Nicolás mediante el renovado oxígeno que trajeron desde Haro y alrededores los defensores del paisaje propio de La Rioja. Cesa entonces el sopor habitual, el inane orden del día, el runrún de los pasillos por donde sus señorías transaccionan votos para las naderías que colonizan cada pleno. Se interrumpe incluso el numerito que (en plan Pimpinela) las gentes del Gobierno y las de Ciudadanos regalan cada otoño a los riojanos. Que deberán resignarse a que sus inquietudes continúen militando en segunda división: para ser de primera deberían empadronarse en la querida orilla norte del Ebro.

El 23 de noviembre del 2017 pasará a la pequeña historia parlamentaria no sólo porque fue el día elegido por Conrado Escobar para salir al rescate de Pedro Sanz, atacado desde los escaños socialistas: se recordará sobre todo porque sancionó los derechos de la ciudadanía sea cual sea su identidad sexual. También de quienes viven a este lado del querido Ebro.

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