Un tren de ida y vuelta... a empezar

LA RIOJA MARZO

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ

Por Dios, qué ganas de perder de vista a este 2017 de locos a cuenta del ferrocarril de altas prestaciones riojano. Todo parecía ir como siempre: buenas palabras, mejores palabras, espléndidas palabras... y ningún hecho. Lo habitual vamos. Hasta que en la recta final del año, el pasado día 13, el titular de Fomento, Íñigo de la Serna, nos amargó el té de la tarde amputando la línea del AVE entre Logroño y Castejón, recogida en los tres grandes planes estatales de infraestructuras de los últimos 17 años. Para qué crear falsas expectativas o añadir más frustración, nos dijo, cuando la alta velocidad os llegará por Miranda. Que, a ver si lo entendéis, porque no será por lo bien que me explico: no quiero decir que en un futuro no se haga este AVE, no renuncio a él -yo tampoco a que me toque la lotería, nos ha jodido mayo con las flores-, pero la solución que se puede acometer con mayor rapidez es mejorar la vía convencional. Y en estas fue cuando el ministro soltó lo de las traviesas polivalentes, que tan buenos momentos propiciaron a mis compañeros de redacción durante cinco días. La sociedad riojana, de forma incomprensible para De la Serna, respondió indignada a la volatilización del corredor del Ebro de alta velocidad y a la propuesta de fiar la conexión al ferrocarril del siglo XXI a una plataforma con Miranda que haría cisco los viñedos. ¡Totá! Que el ministro reculó y retomó el proyecto original con Castejón. Tan original, que toooooda la tramitación tendrá que partir de cero pues la anterior caducó en el 2013. ¡Ole! A por otros diez años de suplicio que empiezan con las uvas esta medianoche.

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