La difusión de fotos íntimas de un tercero llega a los juzgados riojanos

La difusión de fotos íntimas de un tercero llega a los juzgados riojanos

Pornografía infantil, ventas que nunca llegan a destino, el caso del hombre que mantenía una relación con dos mujeres son algunos de los ejemplos de los delitos a través de Internet

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Se hizo una foto íntima de esas que son un poco más que picantonas. Está de moda, pensó. Todo el mundo practica el llamado sexting. Se la pasó a un amigo, pero le advirtió que no debía difundir su imagen por ningún medio. Pese a ello la foto acabó en un grupo de amigos de WhatsApp. Por estos hechos, el joven deberá responder ante la justicia riojana por los delitos de descubrimiento y revelación de secretos del artículo 197.7 del Código Penal que contempla penas de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses. El caso de esta menor es sólo uno de los numerosos supuestos en los que se emplean Internet y las redes sociales para cometer delitos.

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Ante los juzgados riojanos también tendrán que rendir cuentas dos mujeres acusadas de descubrimiento y revelación de secretos. Delitos presuntamente cometidos al enviar a un tercero, a través de WhatsApp, fotos íntimas consentidas en su origen con el fin de demostrar que ese tercero mantenía una doble relación con ambas acusadas.

De todos los supuestos reales que la Fiscalía desgrana en su memoria para ilustrar qué son y cómo se producen los delitos informáticos, son recurrentes aquellos en los que se ofertan una serie de artículos a través de una página web que nunca llegan a su destino pese a que el perjudicado ya abonó la cantidad que costaba determinado producto.

En Calahorra un hombre fue juzgado por hacer fotos de las partes íntimas de sus compañeras de trabajo

Un exempleado usó la base de datos de clientes de su empresa anterior en su nuevo proyecto

En otra ocasión, un matrimonio, también a través de una conocida página web, ofertó el alquiler de un piso del que a su vez ellos eran inquilinos a cinco familias de forma simultánea. Los acusados se hicieron pasar por legítimos propietarios y sus víctimas quedaron todas afectadas. Incluso alguna de ellas había solicitado ayudas sociales para obtener el dinero en efectivo con el que cubrir la fianza y la primera mensualidad. El asunto, que llegó hasta la Audiencia Provincial de Logroño, fue considerado como delito agravado de estafa y otro de falsificación documental.

Un hombre fue juzgado en Calahorra por fotografiar sin su consentimiento partes íntimas de varias trabajadoras de su empresa, mientras estas hacían sus tareas laborales. El acusado fue condenado por los delitos continuado de revelación de secretos, con la atenuante de reparación del daño causado, y alteración psíquica a quien fotografiaba.

No son los más habituales, pero en La Rioja también se registran algunos de los delitos que quizá más rechazo despiertan. Se trata de los delitos de pornografía infantil. El Juzgado de Instrucción número 2 de Logroño investigó la causa contra un hombre que a través de una página web que sirve para mantener videoconferencias entre personas que no se conocen, compartió con una persona desconocida dos vídeos de menores desnudas y en actitud de evidente contenido lúbrico. Además, en el registro del domicilio del acusado se intervinieron 57 archivos con imágenes de menores de 13 años de explícito contenido sexual.

Finalmente, un hombre tuvo que responder ante la justicia por utilizar datos obtenidos de ordenadores durante su relación contractual con una empresa una vez extinguida su relación laboral con la misma. Con los mencionados datos y en una empresa con una actividad análoga a la que había trabajado hasta entonces contactó con los clientes de antes para hacerse con esa cartera en su nuevo proyecto.

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