Un trabajador de Calahorra muere asfixiado en una cámara de un almacén de frutas

Coches policiales se desplazaron rápidamente hasta el polígono Neinver de Calahorra. :: m.f.

El joven de 35 años llevaba menos de dos meses trabajando en el almacén de fruta

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

El mediodía de ayer fue trágico en el polígono Neinver de Calahorra. Un joven de 35 años fallecía en las instalaciones de la empresa Aljofer al entrar en una cámara de atmósfera controlada destinada al mantenimiento prolongado de la pera conferencia. Roberto G.B., natural de Andosilla y vecino de Calahorra, deja huérfana a una niña de cuatro años y viuda a su mujer que a principios de año dará a luz a su segundo hijo.

La voz de alarma la dio su propia familia. Hacia las dos de la tarde, la familia de su mujer se extrañó de que el joven no acudiera a comer, como hacía todos los días. Su suegro decidió acercarse hasta el almacén de frutas en el que trabajaba para buscarlo y al ver que su coche estaba aparcado delante de la puerta de la nave entró al interior a buscarlo.

«Al parecer vio la trampilla de la cámara abierta y sospechó que podía hacer pasado algo grave y salió a la calle a pedir ayuda», explicaba a este medio una de las primeras personas con las que se encontró. Con la colaboración de dos empresarios de almacenes cercanos, consiguió abrir la cámara encontrándose el cuerpo de su yerno aún con vida. «Llamamos al 112 y llegaron muy rápido. Al parecer aún no había fallecido porque nos dijeron que lo trasladaban a Logroño», recordaba otra de las personas que ayudaron a sacarle del interior de la cámara antes de que llegaran efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local de la ciudad. Los servicios de emergencia le trasladaron a Logroño con lesiones incompatibles con la vida.

En el polígono Neinver, donde abundan los almacenes de frutas, la noticia del fallecimiento del joven corrió como la pólvora. Lo que nadie conseguía explicarse ayer en Calahorra eran los motivos que llevaron al joven a entrar en la cámara de atmósfera controlada. «Todos sabemos que está totalmente prohibido entrar porque realmente allí no hay oxígeno. Si tienes que entrar por algún motivo, que no es lo habitual, hay que hacerlo siempre en compañía de alguien. Nunca solo», comentaba de forma tajante otro trabajador de unos almacenes similares próximos al del siniestro. «Es posible que se haya confiado demasiado porque llevaba sólo dos meses en la empresa», elucubraba otro trabajador.

Mientras la Guardia Civil y después técnicos del Instituto Riojano de Salud Laboral de La Rioja se acercaban hasta las instalaciones de la empresa para investigar las causas del que es el sexto accidente laboral mortal del año en la región.

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