El trabajador agrario, una especie en peligro de extinción

Por cuenta propia. La mecanización ha hecho que el esfuerzo físico en el campo sea menor, pero el número de agricultores y ganaderos ha bajado. /Justo Rodriguez
Por cuenta propia. La mecanización ha hecho que el esfuerzo físico en el campo sea menor, pero el número de agricultores y ganaderos ha bajado. / Justo Rodriguez

Con un sector más mecanizado y profesional, La Rioja ha perdido agricultores y ganaderos durante los últimos años a causa, entre otros aspectos, del escaso relevo generacional y de los bajos precios a los que se venden los productos

Iñaki García
IÑAKI GARCÍALogroño

La evolución del trabajo en el campo en los últimos años es evidente: la mecanización ha hecho que el esfuerzo físico disminuya, pero esas mejoras no han llegado asociadas a un incremento de las personas que se dedican al sector. La tendencia es más bien la contraria y el número de agricultores y ganaderos, al menos los que trabajan por cuenta propia, ha descendido de manera notable durante los últimos años. ¿Por qué? Las organizaciones agrarias intentan buscar una explicación.

En la última década, los inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, en su área de actividad agraria, ganadera, silvicultura y pesca, han disminuido en 500, aproximadamente, pasando de ser 4.848 a 4.328. Una de las causas de esta tendencia a la baja es, sin duda, el escaso relevo generacional. «Existe un déficit poblacional y de desarrollo en el medio rural y nuestro objetivo debería ser facilitar a los jóvenes la entrada en el sector», expone Tomás Latasa, secretario general de UPA-UGT. «Yo siempre suelo decir que cuando hace años venía a los pueblos de La Rioja me encontraba con bastante gente joven y que ahora me encuentro a los mismos, pero con el pelo blanco», añade.

Sin embargo, Latasa reconoce que el sector resulta actualmente poco atractivo para los jóvenes y considera que, para intentar atraer a nuevos agricultores y ganaderos y mejorar las condiciones de trabajo de los ya instalados, se debería acudir al espíritu de la Ley 3/2000 de Desarrollo Rural de La Rioja. «Nunca se llegó a aplicar, pero sus objetivos los firmaba yo ahora mismo», apunta. «Se buscaba afianzar la población en las zonas rurales, lograr un nivel digno de bienestar en armonía con el medio ambiente, consolidar la agricultura y la ganadería, proteger y recuperar el patrimonio natural de La Rioja, conseguir servicios y equipamientos adecuados para las zonas rurales y coordinar el modo de actuar de las administraciones públicas y los agentes sociales», enumera. «Es lo mismo por lo que luchamos ahora», concluye.

Por cuenta ajena. La contratación de los temporeros está más controlada que hace años. :
Por cuenta ajena. La contratación de los temporeros está más controlada que hace años. : / Antonio Díaz Uriel

Otra de las razones que redundan en la escasa atracción que provoca el trabajo en el campo es la poca rentabilidad. «Estamos hartos de ver nuestros productos en las estanterías de los supermercados un 600 o 700% más caros que el precio que percibimos nosotros», cuenta Óscar Salazar, presidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja, quien se lamenta del mal momento que atraviesan muchos de los cultivos de La Rioja. «Hay sectores que están hundidos, donde se están vendiendo los productos por debajo de sus costes de producción», recalca. «Así no es de extrañar que los pueblos se estén desertizando porque, además, no cuentan con los servicios necesarios para que la gente acuda a ellos», apostilla. Además, desde la UAGR se opina que posibles infraestructuras como el Tren de Alta Velocidad o el desdoblamiento de la N-232 resultarían contraproducentes. «Nos oponemos rotundamente porque significaría la destrucción de más terreno fértil», asegura Salazar, quien además pide que la futura PAC se convierta en una herramienta de cambio real. «Y para eso, es fundamental una regulación de los mercados para que no se cobre nunca por debajo de los costes de producción», concluye.

Igor Fonseca, mientras, reconoce sentir envidia de la consideración que se tiene en Francia de los agricultores y ganaderos. «Aquí se ha mejorado su concepto, pero cuesta mucho que se les reconozca su labor», se lamenta el responsable de los servicios técnicos de ARAG-ASAJA, quien afirma que La Rioja se enfrenta a una realidad con menos agricultores y con explotaciones más grandes en las que sería necesaria una mayor apuesta por la formación. «Tenemos un déficit de centros para la especialización y creo que sería esencial la implantación de un módulo de Formación Profesional para jóvenes agricultores o ganaderos», remata.

Por cuenta ajena

En lo que se refiere a los trabajadores por cuenta ajena, las organizaciones agrarias han apreciado una evolución positiva en los últimos años en cuanto a su situación laboral. Por ejemplo, en relación con los temporeros, Fonseca se alegra del mayor control actual en las contrataciones. «Las organizaciones han hecho una buena labor de sensibilización y concienciación y los agricultores son los primeros interesados en que las personas que trabajan en su explotación estén cubiertas en todos los aspectos», explica. Por su parte, desde UAGR se reclaman, entre otros aspectos, alojamientos públicos para los temporeros, así como «unas ayudas adecuadas para que los agricultores puedan acondicionar locales en los que alojar a las cuadrillas durante sus jornadas».

El número de los trabajadores por cuenta ajena varía dependiendo del periodo del año. «En octubre del 2016, se llegaron a alcanzar los 6.900 empleados», apunta Tomás Latasa, quien solicita medidas para que la rentabilidad del sector se acerque a la de otros ámbitos. Sólo así, puede conseguirse que los agricultores y ganaderos riojanos no se conviertan en una especie en peligro de extinción.

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