«La titularidad compartida no está constituida en la realidad»

«La titularidad compartida no está constituida en la realidad»

Rebeca Corral | Agricultora, 42 años

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Los suegros de Rebeca Corral se jubilaban. «Entonces nos sentamos en la mesa y decidimos que yo dejaba el trabajo que había realizado durante 20 años y me metía de lleno en el mundo de la agricultura», señala esta vecina de Fuenmayor de 42 años, aunque natural de Baños de Río Tobía y que lleva a cabo su labor agraria en propiedades en Briones.

Pese a que ella había desarrollado su vida profesional en una empresa, el campo no le resultaba ajeno. «He visto trabajar a mi marido en él durante los 17 años que llevo casada y en este tiempo, si le he tenido que echar una mano, se la he echado», asevera.

Ahora encabeza fincas con viñedos y una plantación de almendros junto a su esposo bajo el régimen de la titularidad compartida. Esta figura entró en vigor en el 2012 para visibilizar a la población femenina ocupada en actividades agrícolas y ganaderas; con el fin de que consten en registros y coticen a la Seguridad Social Agraria. Cinco años después de su reconocimiento, no se han satisfecho la mayoría de las muchas expectativas que despertó esta propuesta, dado que hasta el 2016 (último registro disponible) sólo 200 explotaciones se habían inscrito como tales en España.

Corral, una de las primeras en solicitar la titularidad compartida en La Rioja, considera que «no está constituida en la realidad». «Para que pueda coger a gente, necesito un número de cotización a la Seguridad Social y me lo negaban hasta que, tras llamar a muchas puertas, lo he conseguido», finaliza.

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