La tasa de mortalidad infantil riojana, segunda más baja de Europa

La comunidad ha ido mejorando su tasa de fallecidos por cada mil nacidos vivos durante su primer año de vida hasta situarse sólo por debajo de Islandia

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

1,1 niños fallecidos por cada mil nacimientos vivos registrados durante el primer año de su vida. La Rioja se coloca como la segunda región de Europa con menor mortalidad infantil, según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Los últimos datos, correspondientes al 2016, registran una evolución positiva de La Rioja al respecto al pasar de una tasa de 2,1 en el 2014 -entonces ocupaba el puesto número 29- a una de 1,8 en el 2015 -puesto 10- y hasta el 1,1 del 2016, donde sólo Islandia ofrece una más baja con 0,7.

La consideración del primer año de vida para establecer el indicador de mortalidad infantil se debe a que el primer año de vida es el más crítico en la supervivencia del ser humano. Se trata, según los expertos, de un indicador relacionado directamente con los niveles de pobreza y de calidad de la sanidad gratuita y, de hecho, constituye el objeto de uno de los 'Objetivos del Milenio' de la ONU.

El mismo, además, está relacionado con la esperanza de vida, donde La Rioja también copa los lugares privilegiados de los ranking. «La esperanza de vida son los años que, en promedio, tiene como expectativa un recién nacido. Es el resultado, por tanto, de promediar las edades a las que han fallecido las personas en un determinado año. Y el hecho que más afecta es la mortalidad infantil», sostiene Enrique Ramalle.

El director del área de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Riojanos (IER) lo explica con un caso concreto: «Un niño que fallezca en el primer año de vida y una persona que lo haga a los 80, darían como esperanza de vida unos 40 años». Así se explica, por ejemplo, el brusco descenso de la esperanza de vida tras la disolución de la URSS, donde el aumento de la mortalidad temprana hizo que la esperanza de vida disminuyera 5 años entre el 1989 y el 1994.

Hablar de mortalidad infantil es hacerlo de calidad sanitaria como hablar de esperanza de vida conlleva hacerlo de la asistencial. «Tenemos una buena cobertura, pero no podemos quedarnos parados», recuerda Celia Esther Arpón, presidenta de la Sociedad Riojana de Geriatría y Gerontología (SRGyG).

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