Suspenso para las recuperaciones en junio

Suspenso para las recuperaciones en junio

Padres y profesores califican de «caótico» el adelanto de los exámenes de septiembre en FP y Secundaria | Un buen número de alumnos que han superado todas las asignaturas han dejado de ir a clase pese a que la asistencia sigue siendo obligatoria

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

«¿Qué autoridad moral tenemos para decir a un alumno que ha aprobado todo que tiene que seguir viniendo a clase para, por ejemplo, ver un vídeo?». La pregunta la lanza una profesora de un ciclo de grado medio de Formación Profesional que prefiere no desvelar su nombre para pronunciarse sobre una cuestión que ha levantado ampollas en toda la comunidad educativa. El adelanto de los tradicionales exámenes de septiembre a junio no ha gustado ni a muchos docentes ni tampoco a un buen número de padres y, entre tanto, varios alumnos que han superado el curso ya no aparecen por clase pese a que acudir a los centros y participar en las actividades previstas hasta la clausura es obligatorio.

Más allá de la autoridad moral con los alumnos de FP con edades comprendidas en una franja amplia, esta misma profesora cree que pretender que una misma persona dé clase a los alumnos que necesitan recuperar alguna asignatura, al tiempo que se encarga de las actividades lúdico festivas de aquellos que han superado el curso y que incluso desde el pasado día 8 ya se han podido matricular en segundo de un ciclo de grado medio de FP, ha conducido a tener un «un final de curso caótico». Critica que «el papel lo aguanta todo», pero a la hora de la verdad «es inviable». Además, al tener menos tiempo para impartir una materia «hemos llegado con el agua al cuello». De ahí que teniendo en cuenta el «caos» generado reclama que al frente de Educación haya un consejero con perfil de educador.

ALGUNAS CLAVES

Orden de la Consejería
Novedad y dificultad
La propia orden que recoge el adelanto de la convocatoria reconoce que el cambio no está exento de «ciertas dificultades» de carácter organizativo en los centros, ya que exige realizar una planificación tanto para los alumnos que han superado las materias y módulos en la convocatoria ordinaria, como para los suspensos para los que hay que organizar actividades encaminadas a la recuperación.
¿A qué alumnos afecta? A todo el alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y Formación Profesional.
Asistencia
Obligatoriedad
Todo los alumnos a los que se refiere la orden tienen la obligación de asistir al centro hasta el fin de curso.
Absentismo
Se considera así cuando no asista de forma regular a las clases del centro en donde se halle matriculado, sin causa que lo justifique.
¿En qué se traduce la orden? Cada centro ha tenido que elaborar un Plan de Atención al alumnado para el periodo comprendido entre la convocatoria ordinaria y extraordinaria
En él se han tenido que reflejar tanto las actividades de recuperación y refuerzo para los que han suspendido, como las de ampliación y profundización para los alumnos que hayan aprobado.

Con este panorama, la realidad es que muchos alumnos ya no asisten a sus centros escolares, incluso, en algunos casos, lo hacen con la 'bendición' de sus padres. Así lo constata otro profesor, en este caso de Secundaria, que también prefiere no desvelar su identidad en una cuestión que define como espinosa.

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«Es muy difícil decirles a los alumnos cuando están aprobados que tienen que cumplir la jornada ordinaria completa hasta que lleguen las vacaciones», apunta, y eso pese a que por parte de los centros «se está haciendo un trabajo 'extra' organizando las actividades pensando en aquellas que pueden suscitar más interés por parte del alumnado».

La picaresca también ha entrado a formar parte del juego. Algunos estudiantes directamente dicen en sus casas que como han aprobado todas no tienen que regresar a las aulas, pero lo cierto es que el profesorado sigue actuando como si fuera un periodo ordinario, poniendo faltas de asistencia y registrándolas. Otra cuestión es que «es difícil que se tomen medidas disciplinarias teniendo en cuenta que estamos a final de curso. No obstante, sí las notificamos a los padres para que sepan que sus hijos deberían estar en clase», señala. A todo ello se suma lo difícil que es gestionar la atención prioritaria a los alumnos que tienen alguna asignatura pendiente con la atención a los que han aprobado.

Las opiniones de las familias son muy variadas y en la Federación de Padres de Alumnos de centros públicos (FAPA-Rioja) son conscientes que esta modificación en el calendario escolar es, cuanto menos, «polémica», pero aún así, el presidente de este colectivo, Eduardo Rojas, sostiene que la razón mayoritaria por la que los progenitores prefieren mantener los exámenes en septiembre es que no se prive a los alumnos del margen de dos meses que tienen para estudiar las asignaturas que no hayan aprobado, mientras que aquellos que están a favor del adelanto abundan en los beneficios de empezar antes el curso y en el hecho de que «los contenidos están todavía frescos en la memoria de los estudiantes».

«El papel lo aguanta todo, pero a la hora de la verdad está siendo un caos» Profesora de FP Ciclo de grado medio

«Ponemos faltas de asistencia, pero es difícil tomar medidas disciplinarias al final de curso» Profesor de Secundaria Docente en un IES logroñés

«Si no mejoran los resultados pediremos volver al calendario con 'septiembres'» Eduardo Rojas Presidente FAPA-Rioja

«Las familias tenemos la responsabilidad de convencer a nuestros hijos de que deben asistir a clase» Carlos Torres Presidente Concapa-Rioja

Desde FAPA-Rioja, si bien no se han opuesto al cambio, avanzan que si la medida no redunda en la mejora de los resultados escolares «solicitaremos volver al calendario con 'septiembres'». También creen que este año habría sido buen momento para cambiar la mentalidad de que una vez aprobado todo ya no es necesario acudir a clase, algo que ha ocurrido siempre y ahora se ha agravado.

Para Carlos Torres, presidente de los padres de alumnos de la concertada (Concapa-Roja), «las primeras impresiones de las familias no están siendo muy alentadoras». La tercera evaluación, que comenzó a la vuelta de vacaciones de Semana Santa, «se ha visto sumamente comprimida por tener que preparar los temarios que los docentes han tenido que impartir en tiempo récord, con escaso margen para asentar conocimientos».

Además, los alumnos que tienen todo aprobado ya sabían los resultados a fecha 25 de mayo y después del «sobreesfuerzo» realizado en poco más de mes y medio, se encuentran con la obligación de ir a clase, con un programa de actividades promovido por la Consejería de Educación y en función del grado de implicación y motivación de cada centro, «se conseguirá paliar en mayor o menor medida el alto grado de absentismo que mucho nos tememos se va a producir». Y ante esta situación, «las familias tenemos la responsabilidad de convencer a nuestros hijos de que deben asistir a clase, o asumir las consecuencias de que no lo hagan».

Por otro lado, apunta que los alumnos con alguna asignatura pendiente disponen de «escaso margen» para preparar las recuperaciones de la convocatoria extraordinaria, «sin menospreciar los beneficios de recibir apoyo específico por parte de sus propios profesores, pero que no queda claro que vayan a ser suficientes».

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