Suspendido el juicio por abusos a dos niñas porque los padres se niegan a que declaren 5 años después

El acusado, en la sala de vistas de la Audiencia, minutos antes de que se suspendiera la vista. :: juan marín
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El acusado, en la sala de vistas de la Audiencia, minutos antes de que se suspendiera la vista. :: juan marín

Los progenitores creen que el recuerdo podría dañar a las niñas, mientras que el acusado reclama celebrar ya la vista: «Llevo 5 años con esta espada de Damocles», dijo al juez

CARMEN NEVOT* CNEVOT@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Aunque los padres ya habían anunciado sus intenciones, las partes todavía albergaban esperanzas de que finalmente se presentaran a la vista oral. Pero no ocurrió. Los progenitores de las dos niñas víctimas de supuestos abusos sexuales se negaron a que sus pequeñas declararan por unos hechos que ocurrieron cinco años atrás, cuando tenían 4 y 6 años de edad, en el transcurso de una fiesta rociera que se celebraba en la localidad de Arrúbal.

Los padres, a través de su abogado que ejerce de acusación particular, alegaron que las menores, que ahora tienen 9 y 11 años, han olvidado lo ocurrido y que, por tanto, su declaración en el juicio, que se había previsto que fuera por videoconferencia, acompañadas de una psicóloga y de forma que en ningún momento se cruzasen con el acusado, podría hacerles recordar los hechos que vivieron en la tarde noche del 20 de julio del 2013 y causarles un grave perjuicio psíquico. De modo que «lo que se pretende es evitar una victimización secundaria de las menores», apuntó el abogado de la acusación particular.

Ante la ausencia de las menores, la Audiencia Provincial de Logroño acordó suspender la vista y señalarla de nuevo a partir de mayo. Si los padres se volvieran a negar a que sus hijas prestaran declaración, el fiscal, como así lo anunció ayer en la sala, podría acusarles de un delito de desobediencia o de obstrucción a la justicia.

LAS FRASES M.M. Acusado «Entiendo que tengan mucho trabajo, pero no puedo seguir más así, quiero declarar ya» Padres de las menores Acusación particular «Lo que se pretende es evitar una victimización secundaria de las menores»

El magistrado y presidente de la Audiencia, Alfonso Santisteban, recurrió a la jurisprudencia del Tribunal Supremo para justificar la suspensión porque «sin la declaración de las menores se podría vulnerar el derecho a la presunción de inocencia del acusado». Insistió en que la declaración de las menores es necesaria ya que la defensa del procesado, que responde a las iniciales M.M., no había podido interrogar a las pequeñas ya que, de hecho, sólo declararon en su día ante la Guardia Civil sin que estuvieran presentes ni el juez instructor, ni el fiscal, ni los abogados de la acusación y de la defensa. Una declaración, por tanto, «que podría no revestir las garantías necesarias para ser considerada como prueba en un juicio contra el acusado al no haber podido la defensa hacer llegar sus preguntas a las menores», detalló.

La defensa insistió en esta tesis al recalcar que no había podido intervenir en ninguna de las declaraciones y que el procesado tiene derecho a un juicio con todas las garantías y las únicas pruebas existentes, las declaraciones de las menores ante la Guardia Civil grabadas en un vídeo, no pueden «ser tomadas en consideración para enervar la presunción de inocencia». Por tanto, «el valor probatorio de esa declaración es bastante vago», abundó.

Las manos a la cara

En cuanto el magistrado anunció que la vista quedaba suspendida, el acusado, de 48 años de edad, se echó las manos a la cara y expresó su pesar por el aplazamiento. «Yo entiendo que tengan mucho trabajo, pero no puedo seguir más así, quiero declarar ya y que se avance porque esto me está arruinando la vida, llevo cinco años con esta espada de Damocles», lamentó. «No lo entiendo se me viene a juzgar por unos hechos y ¡las menores no acuden!», explicó para concluir: «Y ahora de aquí salimos y ¿cada uno a su casa?», apostilló.

Los hechos por los que estaba previsto ser juzgado a lo largo de tres jornadas que comenzaban ayer y por los que el fiscal reclama 19 años de prisión ocurrieron, según el relato del Ministerio público, entre las 21 y las 22 horas del 20 de julio del 2013. Ese día, M.M. se encontraba en una fiesta rociera que se celebraba en el entorno de las piscinas del municipio aledaño a la capital riojana.

En un momento dado, prosigue el relato de la acusación pública, el procesado, residente en Madrid, propuso a un grupo de niños, entre los que se encontraban sus dos hijos, jugar al escondite. Su intención, siempre según el relato de la Fiscalía, era «quedarse a solas con la menor a la que por turno le correspondiese contar bajo el pretexto de que así le ayudaría en tal actividad» y en un lugar en el que no se veía a los demás partícipes del juego ni tampoco a los adultos que se encontraban sentados en una terraza próxima.

Así las cosas, añade el Ministerio público, llegado el turno de una de las niñas, que entonces contaba con 4 años, el acusado, «guiado por el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales», le propuso un juego. «Le indicó que cerrara los ojos y abriera la boca, momento en el que el procesado introdujo el pene en la boca de la menor». Lo mismo, según el fiscal, hizo con otra niña de 6 años.

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