El Supremo avala que un niño riojano con autismo estudie en un centro ordinario

El Tribunal desestima el recurso de la Consejería de Educación contra una sentencia del Superior de Justicia que respaldó el derecho del menor

LA RIOJA

logroño. El Tribunal Supremo ha reconocido el derecho de un niño de once años con autismo a escolarizarse en un centro de estudios ordinario y obliga a la Consejería de Educación a llevar a cabo las adaptaciones necesarias para ello. Este caso se suma al de Adrián Tobías, un menor también de once años con epilepsia y hemiparesia, al que el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja (TSJR) ha reconocido su derecho a la educación combinada.

La sentencia del Supremo se refiere al caso de un menor con autismo al que la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja decidió trasladar a un centro de educación especial en el curso 2015-2016. El niño había estudiado hasta ese momento en un centro ordinario, en el que pasaba parte de la jornada en un aula TEA (Trastorno del Espectro Autista). Pero, paulatinamente, se le había ido reduciendo el tiempo en el aula ordinaria y aumentando su estancia en el aula TEA.

El 13 de agosto del 2015, la Consejería de Educación decidió cambiar su modalidad de escolarización y enviarlo a un centro especial en el curso 2015-2016. Los padres recurrieron y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja (TSJR), del 21 de julio del 2016, consideró que se había «vulnerado el derecho a la igualdad» del niño y le reconoció su matriculación en un centro de educación ordinaria. La Consejería recurrió al Supremo que finalmente ha vuelto a reconocer el derecho del niño a estudiar en el centro ordinario de Primaria en el que se encuentra y en el que ha logrado «un cambio espectacular», ha afirmado la madre del pequeño en declaraciones a Europa Press.

Por su parte, el abogado que ha llevado el caso, Juan Rodríguez Zapatero, considera que la sentencia del Supremo «crea doctrina» porque «es ahora cuando el Tribunal aborda con amplitud el derecho a la educación inclusiva y las exigencias que deben cumplir las administraciones educativas».

Esta sentencia del Supremo llega después de que el TSJR dejara este año sin efecto la resolución de escolarización de Adrián Tobías, un niño con epilepsia y hemiparesia, cuyos padres acudieron a la Justicia para que pudiera ir a un centro ordinario y, con la sentencia en la mano, recurrieron para llevarlo a Escolapias, el centro elegido. Adrián no ha sido escolarizado y Educación ha recurrido la sentencia, paso previo antes de llegar al Supremo.

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