Suma de fuerzas contra el desperdicio y el fraude

Reunión mantenida ayer en la Consejería de Políticas Sociales. :: M.H./
Reunión mantenida ayer en la Consejería de Políticas Sociales. :: M.H.

R.G.L. LOGROÑO.

Mejorar la distribución de los alimentos entre los necesitados y evitar el fraude y los desperdicios fueron los ejes claves de la reunión mantenida ayer en la Consejería de Políticas Sociales por responsables del Ejecutivo regional y del Banco de Alimentos de La Rioja.

«Se trataba de una reunión de coordinación con el objetivo común de conseguir el desperdicio cero o, por decirlo en positivo, el aprovechamiento total de los alimentos», destacó el consejero de Políticas Sociales, Conrado Escobar, al inicio del encuentro para analizar el convenio, rubricado en julio del pasado año con la entidad, que, recordó, consta de dos aspectos fundamentales: «Por una parte, garantizar que el receptor final de los alimentos se ha incorporado a la red de Servicios Sociales de la comunidad, porque eso nos permite evitar duplicidades y asegurarnos de que los trabajadores sociales han identificado la necesidad real de esa persona; y por otra, con otros departamentos del Gobierno de La Rioja, como Salud, Educación, Agricultura y, por supuesto, Políticas Sociales, mejorar las campañas de sensibilización desde la certeza de que el alimento es un bien preciado y no podemos permitirnos ningún derroche alimenticio».

En este sentido, el presidente del Banco de Alimentos, José Manuel Pascual, que alabó la «sintonía» con el Gobierno riojano, aseveró que «el fraude es mínimo, pero cuando se detecta es muy escandaloso y por ello vamos a luchar para que sea cero».

Durante el encuentro, los responsables del Banco de Alimentos de La Rioja presentaron al consejero un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid, en coordinación con la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), en el que se alerta de que «después de diez años de aplicar medidas a nivel europeo, estatal y autonómico no se ha logrado reducir significativamente el impacto del desperdicio», según destacó Juan Carlos Fernández, vicepresidente del Banco de Alimentos de La Rioja.

Tras aclarar que «cuando se habla de desperdicio se refiere al producto plenamente admisible para su consumo, pero que no tiene recepción en el mercado, como esa naranja que se queda en el árbol porque no es bonita», Fernández alertó de que se están desperdiciando en torno a 280 millones de kilos en Europa, 7,7 millones, y eso daría para alimentar a cuatro veces la población europea».

Frente a ello, abogó por «empezar a domesticar nuestros hábitos, primero en casa, porque ahí se producen el 40% de los desperdicios alimentarios; luego en la industria; y, finalmente, en el sector de la distribución.

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