Sólo 23 localidades riojanas han reducido el número de parados desde el año 2007

Frente al Servicio Riojano de Empleo en Logroño./Miguel Herreros
Frente al Servicio Riojano de Empleo en Logroño. / Miguel Herreros

La tasa de desempleo de las cabeceras de comarca es, salvo en Arnedo y Torrecilla, entre 3 y 4 puntos superior a la de hace una década

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Hace una década, con los primeros días del 2008, la crisis económica de la que el país aún trata de deshacerse comenzaba a enseñar sus dientes. La maceración de la recesión global junto al estallido en España de la burbuja inmobiliaria y la crisis bancaria del 2010 acabó por crear la tormenta perfecta que se cebó, especialmente, en la destrucción masiva de puestos de trabajo. Aquel 2008 comenzó en La Rioja con una tasa de paro del 6,9% y pese a que las cifras de la contabilidad nacional dieron por cerrada la crisis en el 2014, el empleo lleva su propio ritmo en cuanto a recuperación se refiere: La Rioja despidió el 2017 con 17.436 desempleados y una tasa de paro del 11,49%, a casi cinco puntos de aquella realidad.

Con el desempleo, según los últimos datos del CIS, como principal preocupación de los españoles, la comparación, localidad a localidad, de la evolución de los datos del paro durante esta década arroja una escenario gris.

Además

De los 174 municipios de la región, tan sólo 23 de ellos han registrado al cierre de la década (2008-2017) un descenso del número de desempleados. Son, en su mayor parte, reducciones mínimas y corresponden, en buena medida, a localidades con un reducido número de habitantes (en conjunto apenas representan el 1,5 por ciento de la población regional) si bien también figuran excepciones como El Villar de Arnedo (con un parado menos que en el 2007), Cornago (5 menos), Rodezno (4), Grañón (7), Clavijo y Leiva (2) o Villar de Torre (3), entre otros.

A todos ellos hay que sumar otras 42 localidades que tras una década de crisis económica tienen el mismo número de parados: bien porque nunca los tuvieron (zonas rurales con escaso número de vecinos en las que el pleno empleo ha sido una realidad durante todo este tiempo); bien porque el amago de recuperación ha absorbido a los desempleados generados a lo largo del periodo analizado. En esa relación hay municipios de todo tipo: desde el menos poblado de La Rioja (Valdemadera, 9 habitantes censados) hasta alguno que supera con creces el millar de habitantes (San Vicente de La Sonsierra). De igual manera también figura la única cabecera de comarca que ha salido (en cuestiones laborales) indemne de la crisis: Torrecilla en Cameros, 14 desempleados en el 2007 y en el 2017.

En el extremo contrario, Logroño es el núcleo de población en el que el paro ha golpeado con más fuerza. Así, al cierre del último ejercicio, en las listas de los servicios de empleo estaban inscritos 3.788 vecinos de la capital (el 56% del total de parados de la región) más que los que demandaban trabajo el 1 de enero del 2008.

Similar es la realidad en el resto de cabeceras de comarca. Ninguna ha conseguido recuperar el volumen de parados previo a la crisis. Lardero y Villamediana, por detrás de la capital y Calahorra, son las localidades que más parados han generado en una década.

Y todo después un 2017 que fue positivo en líneas generales para la región después de que 1.531 personas abandonaran las listas de desempleo. Por municipios, ese descenso fue especialmente intenso en Logroño (869 parados menos), Arnedo (132) y Calahorra (72). Otras 90 localidades redujeron su número de parados y aumentó en 38, entre ellas Cervera (87 más), única cabecera de comarca que esquivó la tendencia general de los grandes núcleos de población.

Tasa de paro

Con esos datos sobre la mesa, las tasas de desempleo municipales de La Rioja también continúan bastante alejadas de la realidad que presentaban hace una década. Las cifras las ofrece el portal datosmacro.com que, a partir de una formulación propia, publica la tasa de paro por localidades para el conjunto del país. En el caso de La Rioja, la evolución del indicador es similar en las principales economías regionales (en los municipios más pequeños cerrar el año con uno o dos parados más que el curso anterior arroja incrementos de hasta el 20 por ciento).

Tras tocar techo entre los años 2007 y 2008 con valores próximos al 22%, la tasa de paro ha comenzado a reducirse, si bien aún continúa bastante alejada del nivel del 2007 (entre 2,24 y 4,78 puntos de diferencia). Torrecilla en Cameros y Arnedo son las cabeceras que presentan mejor tendencia: en la localidad camerana se sitúa en el 6,4% (en el 2007 era del 5,6%) y en la capital del calzado es del 9,5 cuando hace una década era del 8,8%.

En el extremo contrario están Haro (tasa de paro de 14,10), Logroño (13,46), Nájera (13,41) y Calahorra (12,56), las cabeceras con mayor porcentaje de desempleados y, sobre todo, con mayor terreno por recorrer para recuperar los valores de desempleo del año 2007.

42
localidades de La Rioja han conseguido cerrar la última década manteniendo el número de desempleados.
14,10
es la tasa de desempleo de Haro, la más elevada de las cabeceras de comarca según datosmacro.com.

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