Sólo uno de cada cinco menores de 30 años se emancipa del hogar familiar en La Rioja

Un joven se entretiene frente al ordenador. /
Un joven se entretiene frente al ordenador.

Un joven de la región, de entre 16 y 29 años, debe destinar el sueldo íntegro de 10,7 años para comprar una vivienda de 65,8 metros cuadrados

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

La despoblación y la urgencia de hacer frente a los desafíos demográficos de España en general y de La Rioja en particular ha obligado a poner el foco de las diferentes agendas políticas en las medidas que favorezcan la autosuficiencia y la autonomía personal de la población de menos de 30 años.

El Gobierno regional firmaba esta misma semana el Pacto por la Emancipación de los Jóvenes. Un acuerdo alcanzado con el difícil consenso entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria en la Cámara autonómica y con el Consejo de la Juventud de La Rioja que como objetivo estratégico persigue reducir la edad de emancipación hasta los 28 años en el 2021.

Sobre cómo hacerlo, el documento sustenta la difícil misión sobre cuatro patas: empleo, formación, vivienda y familia, sin olvidar que hay que hacer de esta región un entorno sugerente para atajar la fuga de los más jóvenes y favorecer el regreso de aquellos que ya se fueron. El reto no es fácil. En la práctica, a juzgar por el diagnóstico que hace de la situación el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, la independencia juvenil sigue siendo una tarea pendiente en esta comunidad.

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Con datos del segundo semestre del 2016, los últimos analizados por el mencionado organismo autónomo, adscrito al Ministerio de Sanidad, en La Rioja hay 40.939 jóvenes de 16 a 29 años y de estos sólo 8.374, es decir, el 20,4% o uno de cada cinco, están emancipados.

En el segundo semestre del 2016 se fueron 244 jóvenes más a otras comunidades que los que vinieron

En general, los jóvenes de La Rioja cuentan con una de las mejores relaciones entre el coste de acceso a la vivienda y su capacidad adquisitiva de todo el país y pese a ello, lo que cuesta un piso, ya sea en alquiler o en venta, sigue siendo demasiado para que puedan emprender un proyecto de vida fuera del paraguas de sus progenitores.

En este capítulo, el de la vivienda, que es uno de los principales handicaps que impide a los menores de 30 años emprender su vida de forma autónoma, el documento revela que un joven asalariado debe usar el 47,5% de sus ingresos para acceder a un alquiler o el 45,6% de los mismos en el caso de la compra. Un porcentaje que supera con creces el 30% recomendado.

Precisamente, si se tiene en cuenta esa recomendación, la superficie máxima tolerable de alquiler de un joven asalariado de 16 a 29 años es de 51,1 metros cuadrados, una superficie que se reduce a 37,2 metros cuadrados en la franja de edad de 16 a 24, -poco más de los minipisos que propuso la exministra María Antonia Trujillo-, y supera los 54 metros entre los 25 y 29 años.

El 27,8% de la población joven está en riesgo de pobreza

En el 2015, el último dato conocido, el 27,8% de la población joven estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, según se desprende del Observatorio del Consejo de la Juventud. Un dato alarmante que ofrece una radiografía de porqué hoy el camino hacia la emancipación es factible sólo para un reducido grupo.

Además, la capacidad adquisitiva se sitúa en un nivel intermedio respecto al resto de comunidades autónomas, aunque el último año ha descendido el 1,66%.

En el caso de que la opción elegida sea la de compra con financiación hipotecaria y si se tiene en cuenta que el precio medio de la vivienda nueva en La Rioja es de 149.050 euros, un joven deberá dedicar 10,7 años íntegros de su nómina para pagar su piso y, además, sólo podrá acceder a una propiedad de 65,8 metros cuadrados si sigue la pauta de destinar sólo un tercio de sus ingresos anuales al que será su hogar.

Y para tener acceso a una vivienda es necesario tener ingresos y por tanto un empleo. En este apartado La Rioja no sale muy bien parada. A finales del año pasado la tasa de actividad del colectivo joven era del 50,1%, la quinta más baja de todas las comunidades, y de todas ellas, el 41,5% estaban ocupadas, cuatro puntos por encima de la media nacional. En términos absolutos, de los 40.939 jóvenes de 16 a 29 años, 20.517 estaban en disposición de trabajar aunque no tuvieran empleo y 16.974 sí tenían un puesto de trabajo.

Si se tienen en cuenta los estudios, la tasa de jóvenes empleados que cuentan con estudios superiores es del 84,8% (7.875), es decir más de ocho de cada diez menores de 30 años que ha ido a la universidad ha encontrado trabajo; mientras que la tasa de actividad de aquellos que sólo tienen estudios secundarios obligatorios es del 44,1%. En cuanto a la contratación, sólo el 3,7% de los suscritos en el segundo semestre del 2016 fueron indefinidos ordinarios (560), los contratos temporales por obra y servicio supusieron el 27,6% del total.

En cuanto a la fuga de jóvenes riojanos fuera del país, el documento del Consejo de la Juventud de España revela una caída de la emigración al extranjero del 28,29%, aunque entre las personas jóvenes de origen español se produjo un incremento del 11,94%, frente al descenso del 42,93% de personas con nacionalidad extranjera.

Otra cuestión son los movimientos de jóvenes a otras comunidades. En este caso, La Rioja tiene una pérdida neta de población joven en favor de otros territorios. Tal es así que el saldo migratorio fue a finales del 2016 de -244 personas, es decir se fueron 244 jóvenes más de los que vinieron.

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