La solidaridad se sienta a la mesa

Voluntarios del Banco de Alimentos agradecen la colaboración de todos los riojanos en la última Gran Recogida. :: /Miguel Herreros
Voluntarios del Banco de Alimentos agradecen la colaboración de todos los riojanos en la última Gran Recogida. :: / Miguel Herreros

Cereales, arroz, pasta, potitos... tras la Gran Recogida el Banco de Alimentos prepara el reparto de los 160.000 kilos de comida que, de momento, se apilan en los estantes

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Hace frío. Fuera el termómetro acaba de subir con timidez a 3 grados. Algo más que el miércoles. Es media mañana. Dentro el vaho al respirar es más denso y los dedos se amortajan en los guantes. En una nave de dimensiones casi catedralicias, al final del cuarto puente, en dirección a Laguardia, la comida se apila en perfecto orden, como en los estantes de los 'super'.

Arroz, alubias, macarrones, spaguetis, aceite, cereales, potitos, azúcar, más arroz y más pasta, lentejas, leche, guisantes, cacao.... Salvo alimentos perecederos, no falta nada para que en Navidad no falte nada en la mesa de los que tienen poco.

Pocas veces se nota tanto calor humano en un espacio tan frío. Ahí rebosa. Ni es tibio ni templado, directamente el ambiente es cálido y tremendamente solidario. Un buen puñado de voluntarios selecciona y distribuye la comida de la última Gran Recogida, la de los pasados 1 y 2, la quinta que organiza por estas fechas el Banco de Alimentos.

«La ola de frío y que una cadena ha reducido su participación se ha notado en la Gran Recogida» JOSÉ M. PASCUAL / PTE. BANCO ALIMENTOS

Nada es pasto del desorden. Las legumbres con las legumbres y si son precocinadas, mejor, para aquellos que además están azotados por la llamada pobreza energética, los cereales con cereales.... Todo se prepara para facilitar el reparto, para que las entidades colaboradores lleven las cajas llenas de comida a sus destinatarios. Cada pedido tiene el nombre y apellido de cada uno de los 1.300 beneficiarios.

En esta ocasión la Gran Recogida no ha logrado su objetivo y en algunas estanterías cuelga el medio lleno. José Manuel Pascual, presidente del Banco de Alimentos, es consciente de que este año ha habido factores que no han favorecido demasiado. La ola de frío, bastante extremo los pasados viernes y sábado, retuvo a mucha gente en sus casas, y además un gran cadena de supermercados disminuyó su participación. ¿La solidaridad de los riojanos? «Como siempre, ha sido intachable», comenta. En cualquier caso, cuando terminen de recepcionar todos las cajas con alimentos de esta campaña es posible que se alcancen los 160.000 kilos de comida -algo menos de los 215.000 previstos- para a través de las 107 entidades colaboradoras llevarlos a sus destinatarios.

«Aquí vienes y es como una droga, tengo una adicción tremenda» LOLA CRISTÓBAL / VOLUNTARIA

La labor altruista del Banco de Alimentos sería imposible sin la colaboración de los voluntarios que como Francisco Lozano, encargado del almacén, llegaron a esta organización por tedio, aburrimiento. «No sabía qué hacer y el primer día que llegué al Banco de Alimentos encontré una familia». Han pasado nueve años de aquello y ahora sólo tiene palabras de agradecimiento, agradecimiento en mayúsculas, para toda La Rioja, tanto para los voluntarios como para los donantes «que se han volcado una vez más con la campaña».

Ángel Nicolás Rodrigo lleva dos años y un mes cruzando la puerta de la solidaridad. De lunes a viernes está ahí puntual porque «una vez que estás jubilado, el voluntariado te llena». Lo mismo le ocurre a Miguel Ángel Virumbrales, con cinco años a sus espaldas de voluntario. «Vine para dos días pero me quedé». También Lola Cristóbal que comenzó con una gran recogida hace tres años. «Pedían voluntarios, pero como había tanta tarea y mis hijos están por su cuenta, me quedé». «Aquí vienes y es como una droga, tengo una adicción tremenda», remacha. En el Banco de Alimentos hace de todo y «si un día toca barrer el suelo porque hay poco trabajo se barre».

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