Solidaridad didáctica

Miguel Ángel Virumbrales y Alberto Martín Ramos, junto a los alimentos donados. :: L.R./
Miguel Ángel Virumbrales y Alberto Martín Ramos, junto a los alimentos donados. :: L.R.

La cervecería El Dorado dona 378 kilos de comida para niños al Banco de Alimentos gracias al apoyo de su clientela

DIEGO MARÍN A.

Durante la pasada Navidad la cervecería El Dorado de Logroño realizó una nueva campaña solidaria de recogida de alimentos para niños. A cambio de una donación el establecimiento que dirige Alberto Martín Ramos invitaba a una consumición (una caña de cerveza o un refresco) y así ha logrado sumar 378 kilos de comida que fueron entregados el pasado lunes al Banco de Alimentos de La Rioja.

Miguel Ángel Virumbrales, responsable de Eventos del Banco de Alimentos, agradeció ayer el gesto: «Alberto nos viene demostrando que es una persona muy concienciada y por ello diseña una serie de actividades anuales pensando siempre en los demás, en los más necesitados de nuestra sociedad, lo que es de agradecer y valorar». Y es que, en ediciones anteriores, la campaña, en lugar de comida, trataba de recoger peluches para el proyecto de alojamiento alternativo temporal 'Ricardo Rodríguez Martínez' de la Cocina Económica de Logroño. En sólo una edición El Dorado recogió más de 2.000 muñecos.

Con el cambio de perspectiva, aunque manteniendo el fin solidario, Alberto Martín Ramos asegura estar «muy contento». «Igual que hace unos años no sabíamos cómo iba a funcionar lo de los peluches, tampoco sabía cómo iba a reaccionar la gente por el desembolso que había que hacer, ya que eran alimentos específicos para niños y bebés lo que pedíamos, y no son baratos, no es lo mismo que un kilo de arroz o macarrones», valora Alberto. Maicenas, leche en polvo, leche de continuidad y potitos han sido los alimentos mayoritarios. Incluso la Cofradía del Santo Sepulcro decidió dedicar parte de su presupuesto a adquirir alimentos y llevarlos a El Dorado.

«Alberto está muy concienciado con los más necesitados», afirma Virumbrales

«Alguno preguntaba si valía cualquier tipo de alimento, o si también recogía pañales, aunque la mayoría ha participado sin problemas, quizá porque lo explicamos bien», considera Alberto. «Este año la mayoría de la gente no ha pedido ni la consumición a cambio, muchos venían, se tomaban algo, pagaban y, al irse, entregaban el donativo. Y, hombre, yo les decía que me hubieran avisado, para no cobrarles», reconoce el responsable de la cervecería El Dorado. Y es que Alberto señala que la campaña tiene también un fin didáctico. Algunos clientes acudían a la cervecería junto a sus hijos y eran estos quienes entregaban los alimentos. «Eso ha sido lo más emotivo, creo que también ha tenido un elemento educativo», reflexiona Alberto.

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