«Una sociedad incapaz de garantizar el futuro de su juventud genera frustración»

José Félix Tezanos, ayer en Logroño. :: jonathan herreros/
José Félix Tezanos, ayer en Logroño. :: jonathan herreros

Tezanos ofreció ayer en Logroño la conferencia 'La nueva socialdemocracia del siglo XXI' con las claves para el rearme del PSOE José Félix Tezanos Presidente de la Fundación Pablo Iglesias

TERI SÁENZ LOGROÑO.

El nuevo PSOE de Pedro Sánchez tiene al sociólogo José Félix Tezanos (Santander, 1946) como arquitecto ideológico. Secretario del Área de Estudios y Programas del partido y catedrático de la UNED, el también presidente de la Fundación Pablo Iglesias acumula más de 80 publicaciones científicas y décadas de experiencia en un partido que busca reconciliarse con sus esencias hacia la izquierda.

-¿Cómo debería ser esa nueva socialdemocracia de un nuevo siglo?

-Un proyecto global que asuma dos realidades. Por un lado, que estamos inmersos en una acentuación de las desigualdades que genera muchas tensiones e injusticias y, por otro, que una sociedad donde hay enormes oportunidades sufre un paro estructural que afecta sobre todo a los jóvenes. A todo ello hay que sumar nuevas demandas, como una democracia de mayor calidad donde las clases medias no reclaman ya líderes autoritarios, sino más participación en la toma de decisiones.

«El 'desgaste de materiales' generó un malestar que se tradujo en populismos que se agotan en ciclos cortos»

-¿Cuándo se desdibujó el concepto clásico de socialdemocracia?

-Se trata, en parte, de una crisis de éxito. Empezó a debilitarse cuando después del establecimiento del estado del bienestar éste comenzó a quebrarse por la carencia de empleo y en condiciones precarias que impiden soportar el sistema y genera recortes brutales en pensiones y servicios públicos.

-¿Qué parte de culpa ha tenido el PSOE en esa erosión?

-No es una cuestión de culpas. El PSOE ha estado en todos los intentos de modernización de la historia reciente de España, con un papel decisivo en la Transición y desde el 82 al 92 en la construcción del estado de bienestar. Luego ha pasado por etapas de divisiones internas, de demasiado clientelismo en el que la organización se ha fosilizado y perdido músculo con circunstancias que han suscitado incertidumbres en el electorado como la reforma exprés de la Constitución, la impugnación de Pedro Sánchez... Todo ello está ya traspasado y la ciudadanía identifica un nuevo PSOE con una estructura asentada para ser el referente entre la mayoría de la sociedad española.

-¿Se ha dejado quizás arrebatar esa bandera por Podemos?

-El caso de España no es muy distinto al de otros países. Se ha producido un 'desgaste de materiales' que ha generado malestar traducido en populismos que se agotan en ciclos cortos. Ha habido sectores que han confiado en nuevas promesas que ahora entran en crisis. Un ciclo de expectativas frustradas, también en el terreno de la democracia interna. De hecho, el hiperliderazgo de Podemos está produciendo los comportamientos más autoritarios que se conocen en toda España. La constatación de ello coincide con una fase de regeneración del PSOE que no va a ser cuestión de un día, sino continua y apasionante, en la que llamamos también a la colaboración y participación de la ciudadanía.

-¿También a los jóvenes que renegaron del PSOE?

-Sobre todo a ellos, porque la crisis juvenil es el problema número uno de España. Una sociedad incapaz de garantizar el futuro de su juventud sólo genera frustración, un fracaso sistémico. El cambio puede ser empujado por un partido, pero requiere la implicación de todos porque es de una trascendencia vital.

-Mientras el PSOE busca reformular la socialdemocracia, otros como Cs se desprenden de esa etiqueta.

-Y no sólo eso, sino que muestra algunas actitudes a la derecha del PP. Su reconversión forma parte del tacticismo a corto plazo del que pecan los nuevos partidos, cuando lo que habría que hacer es rescatar la política con mayúsculas, dar las luces largas, como dice Pedro Sánchez, y buscar soluciones a los problemas reales como el paro, la democracia participativa, la igualdad real...

-Y la cuestión territorial que ha estallado con el caso catalán y en la que el PSOE ha caído a veces en la indefinición o la ambigüedad.

-La receta es un federalismo no asimétrico sino equilibrador, y eso pasa por dos vías: una convivencia pacífica entre el conjunto de la sociedad que acepte la diversidad y líderes capaces de solventar problemas en vez de generarlos. Y todo ello, mirando hacia un frente europeísta.

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