Una sociedad que avanza

«Somos muchos los que adoramos a nuestros perros y es importante educar en este sentido, desde el respeto»

ROSA ROLDÁN Responsable del blog Perrygatos

Cada día veo muchos perros. La mayoría son viejos amigos que van cumpliendo años a nuestro lado, algunos son nuevos cachorros, perros jóvenes o recién adoptados, y otros, sin embargo, dejan de verse pasado un tiempo. Lo cierto es que, de unos años a esta parte, su presencia en las ciudades ha aumentado exponencialmente como animales de compañía, compañeros de deporte o especialistas en determinados trabajos de ayuda a las personas, lo que resulta una apreciación muy positiva.

Es fácil ver perros jugando en parques, paseando con sus humanos por lugares públicos, practicando disciplinas deportivas o, incluso, disfrutando de un descanso en una terraza. Y todo ello, desde el respeto y siempre que el animal está bien acostumbrado y socializado, debería ser un indicador de una sociedad que avanza desde el respeto y la pluralidad.

Sin embargo, no todo es tan bonito como nos gustaría. Hace años, los perros vivían en los pueblos y tenían ciertas obligaciones, un lugar y una función. Ahora son muchos los que viven en ciudades, en bloques de pisos y, aunque hay muchos que disfrutan de rutinas adecuadas a su naturaleza, en otros casos, desgraciadamente no, y no es suficiente sólo con darles cariño y comida. Es preciso dedicar tiempo a crear rutinas, proporcionar ejercicio adecuado e invertir en su educación.

A estas alturas, resulta paradójico que los propietarios no estén obligados a saber guiar a su perro, puesto que la obligación solo abarca la necesidad de suscribir un seguro de responsabilidad civil para cubrir posibles daños en vez de prevenirlos. Tampoco debe sorprendernos que los perros que no han sido correctamente enseñados corran sin control en parques, ladren desde las ventanas sin motivo o defequen en cualquier lugar.

Somos muchos los que adoramos a nuestros perros y es importante educar en este sentido, desde el respeto. No siempre somos conscientes de los beneficios emocionales que nos proporciona el hecho de cuidar de forma apropiada a nuestro perro. El bienestar psicológico del perro es igual de importante que su salud física. Entender el comportamiento del perro ayuda a comprender por qué actúan de cierta manera y cómo les podemos ayudar.

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