SILENCIO: SE NEGOCIA

TERI SÁENZ

Desde que emergió en La Rioja como llave para que el PP pueda sacar adelante los Presupuestos en cada ejercicio, Cs ha replicado un guión similar: líneas rojas irrenunciables, amago con no regalar el apoyo necesario por éste o aquel incumplimiento y, finalmente, la abstención vendida con la habitual pirotecnia 'naranja' como ejercicio de estabilidad. Así se iban escribiendo también este año las negociaciones hasta que ambas partes han llegado a un enquistamiento de resolución incierta. ¿Qué nuevas exigencias han alterado esta vez el recorrido? Para responder hay que mirar al Presupuesto del Parlamento y la subida del 33% (1,7 millones más) para fijar una nómina a los diputados acordada entre los grupos con la abstención del PP, que siempre se ha mostrado renuente a esta opción pero a quien la dependencia de Cs le impide rechazarla abiertamente por miedo a que la cuerda se rompa. La prueba de que ahí está el nudo gordiano reside en los silencios y omisiones con que se ha cubierto un asunto siempre devaluado en las urnas como es el sueldo de los políticos. Ciudadanos no ha tenido dificultades en negociar durante meses en privado con el PSOE (y Podemos) la mejora de las Cuentas del Parlamento, pero ocultó la presentación de una enmienda a la totalidad mientras trataba con los socialistas la opción de apoyar la suya. La misma amenaza con la que ahora vuelve a sentarse a la mesa del PP guardándose la opción de retirarla a última hora. O no. El dinero hablará.

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