Hasta siempre, Pedro

Los familiares de Pedro García Rodríguez recibieron el cariño de toda La Barranca. :: díaz uriel/
Los familiares de Pedro García Rodríguez recibieron el cariño de toda La Barranca. :: díaz uriel

La Barranca homenajea a su presidente recientemente fallecido

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

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Nada como el fandango de Paco Marín para resumir lo vivido ayer, 1 de noviembre, en el cementerio civil de Lardero. Pedro García Rodríguez ya descansa en La Barranca. Su Barranca. Los familiares del presidente de la Asociación para la Preservación de la Memoria Histórica en La Rioja depositaron ayer sus cenizas en el 'memorial' en un sencillo y emotivo acto.

«Una gran persona, un gran amigo, un compañero, camarada para muchos», «uno de los imprescindibles, de los insustituibles», un «espíritu revolucionario ansioso de libertad y justicia»... mucho y bueno se dijo del 'viejo comunista', del 'republicano' al que muchos -hubo representantes de todos los partidos y corrientes de izquierda- quisieron darle su último adiós en tan simbólica fecha. Lo cierto es el que homenaje estaba previsto en vida, pero García Rodríguez fallecía la pasada semana a los 88 años de edad.

Ayer, la tricolor -roja, amarilla y morada- ondeó durante todo el homenaje. Un reconocimiento que comenzó con la colocación de la placa 'en homenaje a los 61 asesinados en 1936 y a las mujeres de negro de Villamediana de Iregua que dignificaron a las víctimas y esta fosa común' -con intervención incluida de su alcaldesa-, prosiguió con los discursos e intervenciones de quienes quisieron rendir tributo a la figura de Pedro -con sus nietas Julia y Raquel haciendo que brotasen las lágrimas de la mayoría-, y terminó con la guitarra de Paco Marín mientras la familia García Rodríguez depositaba las cenizas del 'abuelo' junto a las fosas donde yacen los restos de hasta 400 asesinados por el franquismo.

Pedro, que fallecía la noche del pasado jueves en el centro en el que estaba hospitalizado desde hace semanas, era natural de Villamediana de Iregua. Su padre, alcalde republicano de la citada localidad, fue fusilado en 1936 en La Barranca y su madre, detenida junto a su hermano mayor, fue una de las 'mujeres de negro' que cada 1 de noviembre comenzaron a visitar La Barranca manteniendo vivo el recuerdo de los represaliados y que impulsaron el hoy cementerio civil.

«Reconocemos la labor de una persona de gran sonrisa y, sobre todo, su idea... la idea de la memoria y la reparación», explicaba Jesús Vicente Aguirre, quien volvió a actuar como maestro de ceremonias. Los 'gracias, Pedro' y los 'hasta siempre, compañero' se sucedieron entre el grito por el que se le recordará: '¡Viva la República!'.

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