LOS QUE FUERON A SEVILLA

José Ignacio Ceniceros, en el centro de la mesa presidencial, durante la reunión de ayer de la cúpula de su partido. Foto facilitada por el PP./
José Ignacio Ceniceros, en el centro de la mesa presidencial, durante la reunión de ayer de la cúpula de su partido. Foto facilitada por el PP.

Ceniceros llama (de nuevo) a la unidad como resumen de la participación del PP riojano en la convención eclipsada por el 'caso Cifuentes'

JORGE ALACID LOGROÑO.

Fueron a Sevilla y volvieron a La Rioja: sus sillas estaban allí donde las dejaron. Así que los miembros de la delegación que envió el PP riojano a la capital andaluza para la convención que tan eclipsada resultó por las convulsiones propias del 'caso Cifuentes' atendieron ayer en su sede logroñesa las palabras de José Ignacio Ceniceros, cuyo resumen vino a ser la síntesis de discursos semejantes. A saber, enésimo llamamiento a la unidad interna, muy pertinente a la vista de algunas imágenes que dejó en las redes sociales el fin de semana sevillano: de ellas se deduce que más que una delegación riojana, hasta la capital andaluza viajaron al menos cuatro. La oficial y la crítica, cuyos integrantes se reunieron sólo para el retrato oficial. Y también la oficial y la crítica de Calahorra: para unos y otros, sólo existen los incondicionales; el resto son invisibles. Y como se han movido demasiado, se cumple lo que avisó Alfonso Guerra: no salen en la foto.

Se entiende por lo tanto que Ceniceros aprovechara anoche la reunión de su cúpula dirigente para pronunciar las siguientes palabras, según el comunicado oficial enviado por el partido cuando aún no había concluido el encuentro: «El presidente del PP», reza esa nota de prensa, «ha tendido en nombre de la dirección del partido la mano a todo aquel que quiera trabajar para seguir favoreciendo el proyecto político del Partido Popular». ¿Hacia quién dirigía este mensaje Ceniceros? Se ignora. El presidente, según las fuentes consultadas por este periódico, dedicó el grueso de su comparecencia a cuestiones relativas al Presupuesto y condujo la reunión hacia el turno de ruegos y preguntas, monopolizado por la rebeldía registrada en Viguera, cuyo alcalde, investigado por la justicia, se niega a dimitir; para Clavijo, donde se registra un caso similar, apenas hubo alguna mención de pasada, como subrayan algunos de los asistentes, a quienes les llamó la atención un par de detalles que Ceniceros coló en su intervención.

El primero, su confianza en que hacia mediados de mayo el Gobierno central cuente ya con Presupuestos, lo cual permitiría desbloquear algunas decisiones pendientes de adoptar en el Palacete. Y hacia mayo apuntaba también el segundo anuncio que se permitió Ceniceros: que en ese mes deberá acometer las primeras prospecciones para elaborar las listas de alcaldables con vistas a las municipales del 2019. Cuando tal vez tenga que invocar de nuevo la palabra mágica, unidad, para convocar a su alrededor al conjunto del PP riojano. Cuando tal vez Cristina Cifuentes sea ya un lejano eco. Un remoto contratiempo del que nadie se acuerde. Como Viguera. O Clavijo.

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