La sequía para la producción eléctrica en Mansilla dos meses antes de lo habitual

Imagen de archivo de un hombre que observa el desembalse de agua en el pantano de Mansilla. :: juan marín

El embalse del Najerilla dejará de generar energía al menos hasta el invierno, ya que para volver a turbinar el vaso tendrá que estar lleno

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

logroño. Las escasas reservas hídricas que aloja el embalse de Mansilla (el más afectado en La Rioja por la situación de sequía generalizada) han obligado a Iberdrola, por orden de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), a adelantar en dos meses la habitual parada en la producción de energía que tiene lugar al final de cada campaña hidroeléctrica (fechada en el 31 de octubre).

9,916
hectómetros cúbicos de agua aloja ahora Mansilla, lo que supone el 14,65% de su capacidad total.

El organismo, adscrito al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, comunicó a la compañía que explota la central hidroeléctrica de Mansilla que el pasado día 31 de agosto debía dejar de turbinar el agua que sale del pantano, ante el escaso caudal del mismo.

«Estamos ante el año más seco de la última década», admite el responsable de la central hidroeléctrica

No en vano, la CHE rebajó con el inicio de septiembre a 2 metros cúbicos por segundo la cantidad de agua que podía evacuar Mansilla durante este mes, lo que supone la mitad de lo que liberaba tan sólo algunos días antes.

Y es que, pese a las precipitaciones de las últimas jornadas, el embalse que regula el Najerilla presenta unos registros muy bajos. Actualmente aloja 9,916 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa únicamente el 14,65% de su capacidad total. «Estamos ante el año más seco de la última década», percibe el responsable de la central hidroeléctrica de Mansilla, Tomás Caballero.

Caballero asegura que las interrupciones en la producción de energía hidroeléctrica resultan «normales» en las minicentrales de estiaje cuando la campaña toca a su fin, lo que sucede el 31 de octubre.

Así, por ejemplo, Mansilla dejó en el 2016 de turbinar agua en dicha fecha. En el 2015 ocurrió algo antes, el 13 de octubre. Pero lo que resulta insólito es que la producción se suspenda desde un 31 de agosto, como en este 2017. «La situación de este año no se había dado en los anteriores. El embalse está mucho más bajo», remarca Caballero.

El responsable de la central que gestiona Iberdrola avanza que la interrupción se dilatará en el tiempo. «Las paradas por vaciado son de varios meses hasta que se llene el vaso», admite, por lo que anuncia que, previsiblemente, «al menos hasta invierno no se podrá turbinar más».

Escaso potencial

Ya durante sus últimos días con producción, Mansilla no funcionaba a pleno rendimiento dado el escaso nivel del pantano y el pobre caudal que desembalsaba. De esta manera, de las dos turbinas con que cuenta la instalación sólo operaba una y lo hacía al 60% de su potencial.

Caballero reconoce que Mansilla carece de una gran capacidad de generación de energía. «Es algo residual, ínfimo» si se compara con lo que aportan otras centrales en el conjunto del país. Sin embargo, afectará a la cuenta de resultados de Iberdrola. «La producción final de este 2017 será menor que la de otros años», vaticina.

Aunque sostiene que «este trabajo es así». «Jugamos con la estacionalidad. Es un tren que pasa».

La energía que genera Mansilla se envía a Red Eléctrica de España, el grupo empresarial español que actúa como operador del sistema eléctrico relativo a este mercado en nuestro país. «Lo que no produzca Mansilla, lo producirán otras centrales», concretó Caballero.

Antes de quedar inactiva, la central riojana estaba generando 300 kilowatios a la hora.

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