La sequía comienza a amenazar la garantía de agua de boca

Imagen del embalse de Pajares, con el ganado comiendo en el establo por la ausencia de pastos. :: / Justo Rodriguez

La Rioja afronta el nuevo año hidrológico con riesgos incluso para el suministro humano en el Oja y el Najerilla y con el monte seco tras el 'alocado' 2016/17

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Nunca antes el embalse de Mansilla había estado tan bajo. En el recién concluido año hidrológico 2016/2017 (de septiembre a octubre) llovió el 15% menos que un año normal en España y, si se atienden a los datos de La Rioja, la precipitaciones fueron sólo el 7,8% inferiores a las de un ejercicio convencional pero el campo, especialmente el monte, se muere de sed y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) estudia declarar medidas de emergencia en el Najerilla con la limitación de los caudales ecológicos. Incluso el consejero de Agricultura, Íñigo Nagore, no descarta que pueda haber problemas de abastecimiento de boca en cuencas no reguladas como la del Oja.

¿Qué ha pasado? La realidad es que ha llovido, no todo lo deseable, pero sobre todo no lo ha hecho 'convencionalmente' -los meses más húmedos han sido los de verano-, mientras que el otoño, el invierno y la primera parte de la primavera han sido secos o muy secos. Y ha llovido también de forma desordenada: apenas cuatro gotas en la sierra -más en el valle-, de la misma forma que lo ha hecho más en La Rioja Baja (habitualmente más seca) que en La Rioja Alta.

Así lo muestran las gráficas facilitadas por el Servicio de Información Agroclimática (SIAR) de la Consejería de Agricultura. La Rioja Baja apenas puede decirse que haya padecido la sequía, con sólo el 1,7% por ciento de lluvias por debajo de la media.

«Puede llegar el momento en que el suministro de agua de boca del Oja y del Najerilla se vean afectados» ÍÑIGO NAGORE

En La Rioja Media, la estadística deja un déficit de apenas el 8% (7,8%), pero en este caso fueron los episodios tormentosos de verano los que mejoran la estadística. Pero si hubo una zona claramente afectada, ésta fue La Rioja Alta, habitualmente la más húmeda, que arrastró un déficit de precipitaciones del 20%, especialmente agravado en el invierno y la primavera cuando es necesaria el agua para asentar las producciones agrarias.

Riesgos en el Najerilla y el Oja

Ello explica la situación prácticamente crítica de las reservas de aguas, así como el desastroso año para el sector ganadero por la ausencia de pastos. Íñigo Nagore, consejero de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja, confirma que la CHE no descarta tomar por decreto medidas de emergencia en el Najerilla: «Mansilla nunca ha estado tan bajo y con el decreto se podrían reducir caudales ecológicos y suprimir algunas concesiones de agua». «Tenemos una buena red en La Rioja -continúa- y, pese a la sequía, es el año con menos abastecimiento por cisternas, pero puede llegar un momento que en el Oja, que no está regulado, y en el Najerilla, por la situación del embalse, pueda verse afectado el suministro de agua de boca si sigue sin llover».

El Iregua, que abastece a más de la mitad de la población riojana, y las localidades que siguen tomando agua del Ebro por el momento tienen garantizado el suministro primario, pero habrá que ver qué sucede con otros usos: «La temporada de riego está terminada, salvo para la remolacha, y en cuanto a la industria es posible que también en las zonas más críticas puede verse afectada si sigue sin llover», explica Nagore. El embalse de Leiva (tras concluir la campaña de riego), en el Tirón, está al 6%, el nivel más bajo de su historia.

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En todo caso, la temporada agrícola se ha salvado «más o menos» con la política de distribución del agua gracias a las lluvias de agosto. La Rioja, en cualquier caso, sigue persiguiendo la declaración de sequía de la CHE con las dificultades de que buena parte de la cuenca sigue sin estar en emergencia: «No renunciamos a ella o a medidas extraordinarias que ya hemos pedido al Ministerio para los regantes del Najerilla», señala Nagore.

Además de las ayudas directas a los ganaderos, para dentro de unos diez días el Consejero de Agricultura anuncia la operatividad de los créditos a agricultores afectados por la helada y a los ganaderos por la sequía: «Ha sido un año hidrológico muy difícil -explica Nagore- y necesitamos que llueva este invierno de forma consistente porque si no es así tendremos un nuevo año mucho más crítico».

Rioja Alta: 20% de déficit hídrico

La comarca, sin lugar a dudas, más afectada por la sequía ha sido La Rioja Alta, lo que se ha hecho sentir en los cultivos. El déficit hídrico sobre un año normal es del 22%. Especialmente el semestre otoño/invierno fue seco y pasó una dura factura a las cosechas.

Rioja Media: Apenas el 8% menos

Estadísticamente, mejor fueron las cosas para Rioja Media, con sólo el 7,8% de precipitaciones inferiores a un año normal. Incluso el trimestre de verano fue claramente más húmedo de lo normal debido sobre todo a episodios tormentosos, según los datos de Agricultura.

Rioja Baja: Un año ‘casi’ normal

La paradoja del año hidrológico se encuentra en La Rioja Baja. Cayó sólo el 1,7% menos de lluvia que en un año normal y casi 65 litros más que en La Rioja Alta. Especialmente el primer trimestre del año fue húmedo, con el 9% más de agua, lo que favoreció los cultivos.

Situación de los embalses

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