La UR sella su ruptura con la UNIR y acuerda no colaborar institucionalmente con la privada

Imagen del edificio del rectorado de la UR y a escasos metros la sede de la UNIR. :: justo rodríguez

El claustro del campus público ratificó ayer su voluntad de profundizar en la diferenciación entre las dos universidades

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

El claustro de la Universidad de La Rioja (UR) plasmó ayer sobre el papel su posición institucional frente a la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Con 50 votos a favor, 4 en contra y 5 en blanco, es decir con el respaldo del 84,74% de los asistentes, que no del total de miembros que son 103, el máximo órgano de representación de la comunidad universitaria, aprobó un texto con el que se pretende ahondar en la diferenciación entre ambos campus y mantener la posición de no establecer ninguna colaboración institucional con la UNIR.

El documento, que contextualiza la fractura entre ambos campus, que hasta ahora no pasaba de ser un secreto a voces, no sólo recoge un compendio de los distintos servicios, actividades o colaboraciones que se consideran incompatibles por ley para el personal de la UR, sino que, según publicó Diario LA RIOJA, ofrece otro listado de actos que, «no siendo expresamente incompatibles, en el sentido de que se escapan al ámbito de actuación de la regulación sobre compatibilidad de los empleados públicos, se consideran contrarios a la posición de no colaboración». Entre ellos, se cita la incorporación de personal de la UNIR en grupos o proyectos de investigación y de innovación docente, coorganizar congresos, reuniones científicas y, en general, «cualquier actividad docente o investigadora que fomente la confusión entre las dos universidades», reza el informe.

Incompatibilidades

Servicios o actividades incompatibles que el personal de la UR no podrá desempeñar en la UNIR
Tener condición de profesor de la UNIR, ser tutor de prácticas o de director de trabajos fin de estudios, incluyendo tesis doctorales. Participar en pruebas de evaluación de estudiantes de la UNIR, elaborar informes, asesorar, participar en procesos de implantación de títulos y, en general, cualquier relación que conlleve una contraprestación económica de la UNIR para un PDI o PAS de la UR. Participar en proyectos de investigación....
Servicios contrarios a la política de no colaboración
Incorporar personal de la UNIR en grupos de investigación, coorganizar congresos, reuniones científicas o similares entre la UNIR y la UR y, en general, cualquier actividad docente o investigadora que fomente la confusión entre ambas universidades o induzca que las dos son una misma persona jurídica.

Entre las razones que se esgrimen en el documento y que parecen haber desembocado en este punto de no retorno, se citan la «dimensión y gravedad» que han adquirido las situaciones de «confusión y deslealtad» y aunque sostienen que entienden que la UNIR, como empresa privada, busque maximizar sus beneficios económicos, matizan que la UR «como institución pública está en su derecho de no colaborar en ningún aspecto con una empresa cuya actividad comercial lesiona los intereses fundamentales de nuestra universidad».

Además

Según la UR, existen varios indicadores que mostrarían que la UNIR ha intentado presentarse «como muy cercana a la UR con el objeto de incrementar su negocio, es decir, su número de estudiantes» y una muestra de ello, sería el «acercamiento» físico entre ambas instituciones, ya que la UNIR abrió sus puertas el año pasado en el antiguo edificio de Fernández Mueblistas, muy próximo al campus público. Critican la elección del nombre que «de modo premeditado o fortuito» ha provocado «múltiples vías de confusión».

En una nota de prensa enviada ayer al término de la reunión del claustro universitario, la UR incidía precisamente en estas ideas, en la elección del nombre, en la ubicación, pero también en la oferta académica que, aseguran, «coincide, en algunos casos, como el Máster en Profesorado y otras titulaciones, con las de la UR, en lugar de ser complementaria a la del campus que pilota Julio Rubio.

El documento detalla algunos de los actos de confusión más habituales o significativos, aunque las incidencias registradas en diferentes vías (atención personal, telefónica, correo-e, correo postal, redes sociales, etc) son prácticamente diarias y se cifran en miles de páginas. Así mismo, en dicho documento se indica que el conflicto original de denominación y marcas «se ha visto agravado por la política comercial y publicitaria de la UNIR».

Tris

Entre otras críticas, la UR recrimina que esta empresa privada pueda acceder a ayudas públicas de las que la Universidad de La Rioja esta excluida y que «salen de un fondo común del que, en definitiva, también sale la manifiestamente mejorable financiación de la universidad pública».

La Asociación de Estudiantes de la Rioja, AER, salía ayer a la palestra para mostrar su «apoyo incondicional» al equipo rectoral de la UR en esta iniciativa. Su presidente, Óscar Guerrero Maestro, señalaba que «el cese de las relaciones con la UNIR es un paso importante y necesario para la defensa de la universidad pública».

Por su parte, la Universidad Internacional de La Rioja, rechazó ayer hacer ningún tipo de declaración sobre la aprobación del acuerdo por parte del claustro.

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