Los seis autores confesos del robo de hachís a unos narcos pactan una condena de 7 años

J.A.F.L, W.M.A., V.S.M., A.I.A., J.C.A.H. y J.M.A.R. y A.A.G., durante la sesión de ayer en la Audiencia Provincial. :: /Jonathan Herreros
J.A.F.L, W.M.A., V.S.M., A.I.A., J.C.A.H. y J.M.A.R. y A.A.G., durante la sesión de ayer en la Audiencia Provincial. :: / Jonathan Herreros

El Ministerio Fiscal solicita para el agente del GAR, que niega su participación en el asalto a los narcos, una condena de 10 años y medio de prisión

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Siete días después de que comenzara el juicio contra el grupo organizado que simuló la compra de 100 kilos de hachís para, finalmente, asaltar a los narcos en Marbella y robarles la mercancía, el proceso quedó ayer visto para sentencia con, prácticamente, todas las dudas resueltas. Tanto que los seis acusados que reconocieron desde el primer momento los hechos se dirigieron al centro penitenciario de Logroño haciendo cuentas y calculando cuándo podrán solicitar los primeros permisos penitenciarios.

Solo W.M.A., el agente del GAR que ha negado reiteradamente su participación en los hechos -su baza para esquivar la condena pasa por que el tribunal reconozca la nulidad de las intervenciones telefónicas y que, a partir de ahí, se desmorone como un castillo de naipes la acusación-, tiene dudas sobre qué decidirá el tribunal.

Ayer, con más de dos horas y media de retraso, los autores confesos del 'vuelco' representaron el último acto de un juicio que para ellos y para sus letrados ha sido una mera representación: antes de que empezara ya habían alcanzado un acuerdo con el Ministerio Fiscal que ayer se materializó oficialmente. Nadie se salió del guión. A.I.A. -cabecilla del grupo, vecino de La Coruña y agente de la Guardia Civil jubilado-, J.A.F.L. -agente de la Guardia Civil retirado y vecino de Logroño-, V.S.M. -empresario de Logroño- , J.C.A.H. -vigilante de seguridad de la capital riojana-, J.M.A.R. -empresario de Ibiza- y A.A.G. -Guardia Civil de la unidad de antidisturbios en León- reconocieron todos los hechos, sus letrados renunciaron a toda la prueba y aceptaron una pena de siete años y un mes y 17 días de prisión.

Inicialmente el fiscal pedía para cada uno de ellos 17 años y medio de cárcel. Así, han sido condenados a siete meses y quince días de cárcel por un delito de pertenencia a grupo criminal; tres años y un día por otro contra la salud pública; tres años y seis meses y un día por el de robo con violencia y uso de armas; y 750 euros de multa por el delito leve de lesiones. Todos se benefician de la atenuante de confesión y de la desaparición de dos delitos: el de detención ilegal -los narcos «estuvieron retenidos el tiempo necesario para realizar el robo»- y el de tenencia ilícita de armas ya que «no puede acreditarse que quedaran a disposición de personas sin licencia».

Rol en el grupo
Líder del grupo.
Actividad
Guardia Civil jubilado. Residía en La Coruña.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Guardia Civil jubilado. Residía en Logroño.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Guardia Civil en activo destinado en León.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Empresario. Logroño.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Empresario. Ibiza.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión por los mismos delitos que A.I.A.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Vigilante. Logroño.
Reconoce los hechos
Sí.
Acuerdo con el fiscal
Siete años y un mes y 17 días de prisión.
Rol en el grupo
Seguridad a cambio de hasta 12.000 euros.
Actividad
Guardia Civil en activo. Destinado en el GAR de Logroño.
Reconoce los hechos
No.
Petición del Fiscal
Diez años y medio de prisión. Le imputa los mismos delitos que al resto de los acusados (pertenencia a grupo criminal, contra la salud pública, robo con violencia y uso de armas y delito leve de lesiones) pero no le aplica la atenuante de confesión de los hechos. Su defensa se basa en la nulidad de las escuchas.

También desapareció la acusación particular. B.L., el vecino de Logroño que actuó como intermediario entre los narcotraficantes de Marruecos y los procesados, retiró su acusación (les hacía responsables de un delito de detención ilegal y otro de lesiones) contra todos los imputados -incluido el GAR que ha negado los hechos-. Las negociaciones entre bambalinas de los últimos días fructificaron en el largo retraso de la mañana de ayer.

La defensa del GAR defendió la ilegalidad de las escuchas telefónicas y de toda la prueba que nació de ellas

Más duro fue el Ministerio Fiscal con W.M.A. El miembro del GAR -que ayer volvió a recordar al tribunal su brillante hoja de servicio tanto en España como en el extranjero (Afganistán, Colombia, Haití, Bosnia...)- podría ser condenado a diez años y medio de prisión por idénticos delitos. A diferencia de sus compañeros de banquillo, los fiscales no le aplican la atenuante de confesión y elevan su responsabilidad penal hasta los 12 meses en el delito de grupo criminal, cuatro años y seis meses por el de salud pública, cinco por el robo con violencia y 2.250 euros de multa por el leve de lesiones para un total de 10 años y medio de cárcel.

Precisamente en W.M.A. centró la Fiscalía parte de su informe de conclusiones. «Estaban todos de acuerdo, tanto los que lo han reconocido como el propio W.», adujo el fiscal jefe, Enrique Stern, antes de recordar que fue «reiteradamente identificado» y que le sacaron fotografías. Además puso en duda la estrategia de defensa que, aseguró, ha jugado en su contra. «Al no responder a cuestiones obvias [fue detenido junto a otros cuatro acusados en Málaga], de forma implícita está reconociendo la veracidad de las declaraciones» del resto de condenados.

Escuchas ilegales

Tras el fiscal llegó el turno del abogado del propio W.M.A., que obvió en su informe referencias a los hechos y, reiterando lo ya argumentado, volvió a exigir la libertad de su cliente. Denunció que el juicio «ha estado condicionado desde el minuto uno por el acuerdo entre la Fiscalía y seis de los acusados», que la información publicada en la prensa «ha influido en el caso» y que todos los testigos llegaron con el nombre de su cliente en la boca.

Tras esas apreciaciones, puso sobre la mesa la estrategia del miembro del GAR: tirar por elevación contra la génesis de la investigación, las intervenciones telefónicas acordadas a partir de las escuchas de otro proceso similar. «Se ha vulnerado el derecho fundamental del secreto de las comunicaciones», sostuvo el abogado de W.M.A., que defendió que nunca existieron «datos objetivos ni indicios» para su autorización y que tampoco hubo «control judicial». Por tanto, concluyó, «no pueden tener efecto las pruebas directas o indirectas» derivadas de las escuchas y se debe «decretar la nulidad de las intervenciones».

Y como ya hizo en la primera sesión, insistió en que se vulneró la cadena de custodia del hachís intervenido -«nadie ha puesto en duda la existencia de la droga, ni la cantidad ni la labor de la Policía Judicial», había alegado ya el fiscal- y en que su cliente fue víctima de una detención ilegal al superar el limite de 72 horas marcado por la ley.

Y antes de que el presidente declarara el proceso visto para sentencia, ofreció la última palabra a los acusados. V.S.M. y W.M.A. no dijeron nada; los demás pidieron disculpas a sus familias, a la Guardia Civil y a todos los que se hayan sentido ofendidos. J.A.F.L. fue el único que se emocionó. Acabó llorando.

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