«Seguimos creyendo en el duende de doña Manolita»

Oliva Muña, con sus hijos, de celebración. :: susana vera / reuters/
Oliva Muña, con sus hijos, de celebración. :: susana vera / reuters

ROSARIO GONZÁLEZ MADRID.

En la famosa administración madrileña Doña Manolita el júbilo estalló a las 11:55 horas. Llevaban toda la mañana repartiendo premios y, por fin, llegaba el Gordo. En total, entregaron cinco quintos, dos series del segundo premio y el Gordo, el 71198. Una lluvia de millones que entre los nervios, la alegría y atender a todos los medios, no tuvieron tiempo de cuantificar.

«Nos hemos enterado trabajando, porque Doña Manolita no cierra nunca», explicó con una sonrisa Concha Corona, la gerente de esta administración ubicada a escasos metros de la Gran Vía madrileña, en el número 22 de la calle del Carmen. Ningún agraciado se había acercado hasta allí en ese momento, aunque sí que habían recibido numerosas llamadas. En su apuesta por la discrección, evitan dar cifras o nombres de los ganadores. «El cliente es lo más importante», insiste Concha, que lleva toda la mañana atendiendo a clientes, a curiosos o al enjambre de periodistas que se han acercado al lugar.

Desde 1904, la administración ha repartido el Gordo en 78 ocasiones

Álex ha entregado el primer quinto premio desde la ventanilla de la administración. «Los más solicitados siempre son los acabados en 3, 5 o 7, pero empezaron a pedir el 8 y al final ha sido premiado», explicó tras el cristal mientras atendía a los clientes que atestaban el local atraidos por los premios. «Creo en la suerte y me llena de alegría haber podido dar el premio a alguien que lo necesite de verdad», añadió sonriente.

La estadística podría explicar que la fortuna sonría tan a menudo a Doña Manolita: más números vendidos equivalen a más probabilidades de que alguno de ellos sea premiado. Sin embargo, el equipo de esta administración sigue creyendo en «el duende de doña Manolita», la fundadora de esta casa, que ha repartido 78 veces el Gordo desde que abriera sus puertas en 1904. Según contaba la propia doña Manolita, la fortuna tardó más de dos décadas en sonreírle. «Harta de que no correspondiese jamás a esta administración un premio que valiese la pena, hice cuatro viajes a Zaragoza, y en los cuatro tuve la suerte de ver a la Pilarica con su manto rojo, que es signo infalible de fortuna. Pedí unos números que se me ocurrieron sin saber por qué, los vendí en mi casa y el premio gordo de Navidad fue conmigo aquel año», relataba en 1926 a 'Crónica'.

La gerente actual sigue creyendo en la fortuna. «Un cliente nos ha regalado este año una figura de La Pilarica y quién sabe si ha tenido algo que ver», sugirió Concha, que año tras año recopila anécdotas que se dan la mano entre la casualidad y la magia. «La semana pasada llamó una clienta que pedía un número, y en ese mismo momento lo teníamos en la mano. Esas cosas pasan más de lo que parece y siempre decimos: «Chicos, doña Manolita está por aquí y seguro que está feliz de que estemos repartiendo premios».

Matemáticas o fortuna, año tras año se repiten las enormes colas de hasta cuatro horas para hacerse con uno de sus décimos. Carmen, de paso por la capital para ver el Madrid-Barça, no ha tenido premio en el sorteo, pero ha aprovechado el viaje para comprar un décimo del 'Niño' en la conocida administración.

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