El secuestro de Ortega Lara, los exámenes de Derecho y la amarga luna de miel

L.J.R. LOGROÑO.

La declaración de W.M.A. -el miembro del GAR acusado junto a otros tres agentes de la Guardia Civil, dos empresarios y un vigilante de seguridad de robar a un grupo de narcotraficantes 100 kilos de hachís- era la más esperada de la sesión de ayer. Los otros seis imputados habían reconocido los hechos (lo que tendrá sus consecuencias en la petición de pena del fiscal) y la suya es la única voz discordante. Pero realmente no dijo nada. Se limitó a dos cosas. La primera, negar mecánicamente todos los hechos. A base de monosílabos y a preguntas de su letrado. La segunda, a intentar abrumar a los jueces de la Audiencia Provincial con su brillante hoja de servicios en la Unidad de Acción Rural.

El intento -que fue cortado por el presidente del tribunal después de tres o cuatro preguntas- permitió conocer que W.M.A. ingresó en la Guardia Civil en 1986, que desde 1997 está destinado en el GAR, en Logroño, y que temporalmente ha estado «comisionado» en el cuartel de Intxaurrondo (Guipúzcoa).

¿Es cierto que siendo miembro del GAR participó en el dispositivo que permitió liberar a Ortega Lara en Mondragón?, preguntó su letrado. «Sí», respondió W.M.A. Fue su última intervención. El presidente del tribunal dijo que el historial del acusado ya figura en el sumario y que no era procedente recordarlo ya que no está vinculado con los hechos que se juzgarán hasta el lunes.

También sorprendió la declaración del otro agente de la Benemérita en activo, un miembro de grupo de antidisturbios destinado en León. Explicó que le propusieron unirse al grupo apenas 24 horas antes de partir de Logroño hacia Málaga. Según su versión, no había tenido conocimiento previo toda vez que estaba disfrutando de su luna de miel. «Me casé el 20 de agosto y nos fuimos de luna de miel al extranjero. Volvimos el día 8 y el día 9 me llamaron». Fue el que logró huir de la Policía Nacional. El día 12 se entregó en Logroño. «Ha sido un error puntual y pido perdón a todos», se lamentó.

Él, como otro de los acusados, aprovechan ahora la soledad de sus celdas para estudiar. De hecho solicitaron ayer al tribunal que, tras reconocer los hechos, les excusase de asistir a las sesiones para poder estudiar. Se han matriculado en Derecho en la UNED y los exámenes, dijeron, están a la vuelta de la esquina. Tendrán que estudiar por la tarde.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos