EL SECTOR DEL CONEJO, EN ESTADO CRÍTICO

JUAN QUINTANA - LA TRILLA

El sector de la carne de conejo continúa en situación crítica. Ya son más de ocho años de crisis continuada que ha llevado a una reducción en el número de explotaciones, pasando de 5.195 en 2007 a 3.468 en la actualidad. Además se ha producido una reducción del censo del 8% desde 2013.

En buena parte de las explotaciones los ingresos no cubren gastos, lo que está generando una situación de endeudamiento continuado del sector productor. Se trata de una crisis especialmente grave en pequeñas explotaciones, que son las que se encuentran con mayores dificultades de financiación.

La caída generalizada del consumo tensiona cada vez más la curva oferta demanda. Recientemente se aprobó la nueva extensión de norma de la Interprofesional del Conejo Intercun, que se vuelve a encontrar con el difícil reto de aumentar el consumo en España. Una aventura en la que año tras año pincha en hueso, no por falta de voluntad y de recursos. Si en 2010 el consumo en España era de 1,35 kg por persona y año, en 2015 había bajado a 1,29, con un ligero repunte en 2013.

Quizás tenga un importante peso la mascotización de este animal por buena parte de la población, en particular la gente joven. Las numerosas campañas, los nuevos cortes y otras numerosas acciones no ponen en valor esta carne ante los consumidores. El precio tampoco parece ser un argumento, ya que la salida de la crisis y la mayor disponibilidad de recursos deberían hacer crecer el consumo.

Por otro lado, importantes grupos de presión relacionados con el bienestar animal y el ecologismo, presionan a los legisladores europeos. Hace escasos meses el sector se salvó por los pelos de la puesta en marcha de un proceso regulatorio para transformar la cría en jaula por cría en suelo, pero la amenaza sigue ahí.

Quizás es el momento de asumir la bajada del consumo interior como algo inevitable y orientar los recursos a abrir nuevos mercados. Para ello, se debería afrontar una profunda reestructuración e integración sectorial. La otra opción es seguir intentando que el consumidor cambie sus preferencias, lo que tras años de experiencia, se antoja casi utópico.

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